València, 8 mar (EFE).- La fiscal especializada en delitos de Odio y Memoria Democrática Susana Gisbert propone unas "gafas violeta" para examinar el funcionamiento del sistema judicial y observar cómo se aplica la perspectiva de género a través de diferentes resoluciones y sentencias.
En un ensayo titulado 'Exercir la justícia amb perspectiva de gènere' ('Ejercer la justicia con perspectiva de género'), que edita en valenciano la Diputación de Valencia a través de la Institució Alfons el Magnànim, la autora señala los "puntos ciegos de la justicia" y propone caminos para corregirlos, con una idea central: "sin gafas violeta en los juzgados, no habrá nunca una igualdad real".
"Me parecía una cuestión muy interesante hablar de la perspectiva de género en la justicia a través de algunos casos conocidos y otros no tanto, y además hacerlo de un modo didáctico. Cualquier jurista lo puede leer y espero que sea útil, pero la idea es que se dirija al lector no especializado", explica en una entrevista con EFE.
En el libro, la autora se pregunta si llevan los tribunales unas "gafas violeta" cuando imparten justicia, si se aplica la perspectiva de género en el sistema judicial y si las normas que proclaman la igualdad son o no "meros marcos formales".
La idea de las gafas violetas nace, explica, como contrapunto a la imagen tradicional de la justicia representada con una venda en los ojos.
"El derecho es objetivo, pero las personas lo tenemos que interpretar. No es un sistema matemático. Pero la aplicación de la perspectiva de género no es un modo de interpretación, ni una recomendación, sino una obligación que nace del Convenio de Estambul", añade.
Ese convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica exige que los Estados incluyan el enfoque de la violencia estructural contra las mujeres (violencia basada en el género) en la aplicación de la ley y en la evaluación de políticas, de modo que el sistema judicial no perpetúe la desigualdad.
Gisbert, autora de más de una decena de publicaciones que incluyen desde relatos cortos hasta novela juvenil o ensayo jurídico, destaca que hay determinados ámbitos, como el acceso a la carrera judicial, en los que existe una "igualdad absolutamente perfecta", pero otros en los que no.
"Si las mujeres nos vamos de baja por maternidad, nuestros compañeros pueden estar haciendo cursos y avanzar en el escalafón. Son estos casos los que nos obligan a interpretar las cosas de otra manera", añade.
Por otra parte, advierte de la "regresión importante" que a su juicio se está produciendo en la sociedad española respecto a la igualdad real entre mujeres y hombres.
"Entre los jóvenes cada día hay más negacionismo de la violencia de género, mayor tolerancia al machismo. Eso da mucho miedo y mucho que pensar también", reconoce, y añade que "en cuestión de igualdad, todo lo que no sea avanzar, es retroceder; no se puede bajar la guardia nunca".
"Existe la creencia errónea por parte de la gente que niega la violencia de género, que niega también la existencia de la perspectiva de género, de que esto es simplemente hacer caso a todo lo que dicen las mujeres. Y esto no es así. Las mujeres somos personas y podemos decir cosas razonables o no; podemos mentir o decir la verdad. Se trata de una cosa mucho más profunda, de observar desde la existencia de una discriminación sistémica de toda la vida e intentar corregir poco a poco esta discriminación", explica.
A través de casos como el del futbolista Daniel Alves, la Manada de Pamplona o el más reciente de Gisèle Pellicot, Gisbert analiza diferentes resoluciones judiciales y plantea otras interpretaciones alternativas o "cómo se interpretarían estos casos con las gafas violetas".
"El caso de la Manada (violación múltiple cometida en los Sanfermines de 2016) es el paradigma de las diferentes posibilidades de interpretación de una misma ley", subraya esta fiscal, quien además considera que también fue "especialmente significativo" porque propició un cambio legislativo y social.
"Hasta entonces nadie concebía que se pudieran criticar en la calle las resoluciones de juzgados y tribunales. Quizá cambió el chip de profesionales de la justicia que se sentían en una torre de marfil. Quizá ese caso abrió los ojos a la ciudadanía, que vio que es posible legislar de otra forma", concluye.
El libro, que cuenta con el prólogo de la periodista Loreto Ochando y las ilustraciones de Carolina Calvo, se presenta este lunes en el Colegio de Abogados de Valencia. EFE
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