Mercedes Martínez
Córdoba, 8 mar (EFE).- El paso del tiempo, a veces diez, quince o veinte años, no merma la constancia de los familiares de personas desaparecidas para seguir luchando por buscar cualquier pista que los lleve hasta su ser querido: son inasequibles al desaliento.
Un ejemplo de este empuje y esa tenacidad está en Isidro Molina, cuyo hijo desapareció en 2015 cuando tenía 17 años y, a pesar del tiempo transcurrido, "he perdido hasta la vida" pero nunca la esperanza, asegura en una entrevista con EFE.
Molina, natural de Rute (Córdoba), es uno de los familiares de una de las casi siete mil personas que se encuentran en la actualidad en España en búsqueda activa, y que el 9 de marzo conmemoran el Día de las Personas Desaparecidas.
Está seguro de que "mientras viva y pueda" seguirá buscando a su hijo, porque "aunque han pasado más de diez años es como si hubiera pasado un día, la desesperación es la misma".
Para Isidro Molina, "las noches son tremendas", duerme poco y no , consigue conciliar el sueño, porque sigue con la misma ansiedad de buscar a su hijo, ya que no sabe realmente qué pasó: "no sé si mi hijo salió de Córdoba, si no salió, no sé nada".
Sin embargo, está convencido de que hay personas que tienen información y, por ello, ha puesto en marcha iniciativas como un apartado de correos para que quien sepa qué le ocurrió a su hijo pueda facilitar la información desde el anonimato.
Una de las reivindicaciones que plantea Isidro Molina es que "la justicia se tiene que acercar a la familia, no puede seguir mirando a otro lado" porque, aunque "las leyes son las que hay, aquí hay un drama social, estamos desamparados y hace falta que nos apoyen".
Ese apoyo de la justicia es el que también reclama Ángeles Borrallo, hermana de Soraya Borrallo que desapareció hace un año en Garafía, en la isla de La Palma, y que aunque reconoce el apoyo de las instituciones y de los investigadores sí apuesta, según ha indicado a EFE, por un juzgado específico para los casos de personas desaparecidas.
En su opinión, esa especialización mejoraría la investigación porque "hay veces que nosotros, las familias vamos delante de ellos".
En este sentido, Ángeles Borrallo recuerda que cuando desapareció su hermana en febrero de 2025 se fue con su otra hermana al lugar donde vivía en La Palma y permanecieron allí durante cuatro meses, un tiempo en el que estuvieron "investigando con ellos".
Asegura que durante este tiempo "nos sentimos muy arropados por todo el pueblo", aunque se queja de la lentitud en algunos trámites que hicieron, que les mantuvieron tanto tiempo en Garafía.
Para Ángeles Borrallo, "si hay algo bueno en todo esto es que conoces a una gente con una humanidad increíble".
Tanto Isidro Molina como Ángeles Borrallo, que han participado en Córdoba en el Encuentro de Familiares de Personas Desaparecidas celebrado esta semana, coinciden en que en los últimos años hay una mayor concienciación de la sociedad con las familias de las personas desaparecidas en España, de las que alrededor del 70 por ciento son menores.
Ambos hacen hincapié en la labor que organizaciones, como la Fundación Quién Sabe Dónde Global, realizan con los familiares de personas desaparecidas a los que acompañan, apoyan e informan de los pasos que tienen que dar cuando se enfrentan a estas situaciones.
Esta organización forma parte de la Fundación Europea por las Personas Desaparecidas QSDglobal, impulsada por el periodista Paco Lobatón en 2015, y es una entidad sin ánimo de lucro dedicada a la búsqueda de personas desaparecidas, el apoyo a sus familias y la sensibilización social.
Actúa como red colaborativa, trabajando en prevención, atención personalizada y la exigencia de un marco legal específico. EFE
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