El jurado halla culpable al acusado de matar a su socio en un negocio de marihuana en Barcelona

Los integrantes del tribunal concluyeron por unanimidad que el sospechoso eliminó a la víctima tras una disputa por el control de la plantación, apoyados en evidencias como mensajes cifrados y el comportamiento distante del procesado durante el juicio

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Uno de los elementos que el jurado consideró clave en la resolución del caso fueron las conversaciones registradas en un chat cifrado que el acusado mantenía con otros miembros de una red criminal vinculada al tráfico de marihuana. Según consignó el medio, durante el juicio en la Audiencia de Barcelona, se expusieron mensajes en los que se hacía alusión directa a la presunta implicación del acusado en la desaparición de su socio. Así, la noticia principal es la declaración unánime de culpabilidad por parte del tribunal popular, que halló responsable al procesado de la muerte de su socio en un contexto de disputa relacionada con una explotación de marihuana en Sant Andreu de la Barca, Barcelona, el 11 de mayo de 2020.

De acuerdo con lo publicado por el medio, los miembros del jurado valoraron que el acusado fue la última persona que entró en contacto con la víctima. Los hechos ocurrieron en una hora todavía sin determinar, aunque se sabe que ambos se citaron a partir de las 11:00 en una nave alquilada para sus operaciones. El jurado señaló que la víctima realizó una llamada perdida al acusado a las 11:01, acción que corresponde al último registro detectable en el teléfono móvil de la persona desaparecida.

Tal como reportó el medio, durante el juicio, tanto la Fiscalía como la acusación particular sostuvieron que la víctima se dirigió al lugar tras detectar que su socio, el acusado, habría simulado un robo y sustraído la marihuana de ambos, con un valor estimado entre 70.000 y 80.000 euros. Este elemento refuerza el móvil económico del homicidio, apoyado en la disputa por beneficios derivados de la plantación.

El comportamiento del teléfono de la víctima potenció la hipótesis de los acusadores. Después de los hechos, el móvil del desaparecido acumuló más de 500 notificaciones que nunca recibió respuesta. Según declaró una familiar durante la vista oral, la víctima solía contestar y llevaba siempre consigo el terminal, lo que hizo sospechar a los investigadores de un desenlace fatal poco después de la última comunicación.

El medio detalló además que el jurado consideró probadas varias conversaciones electrónicas como parte de la cadena de indicios. En uno de esos mensajes, enviado en el chat cifrado de la red criminal, un integrante escribió: “No veas con el amigo L., ha salido sicario”, citando al procesado. El 15 de mayo, otro participante del grupo comentó que el acusado acostumbraba a decir: “Yo mato a alguien y no me pongo ni colorado”. Se sumó a esos indicios el testimonio de uno de los miembros, quien indicó haber visto dos armas de fuego y munición en la nave que la víctima compartía con el acusado. Otro mensaje entre los miembros de la trama afirmaba: “Le ha pegado un tiro seguro ese zumbado”.

El jurado subrayó la actitud distante del acusado durante su declaración, el pasado 18 de febrero. Según consignó el medio, los integrantes del tribunal percibieron frialdad y ausencia de preocupación por el paradero del desaparecido, así como falta de consideración hacia la familia. El acusado tampoco colaboró en la búsqueda, aun disponiendo de recursos para hacerlo. Estos comportamientos se incorporaron como elementos que apuntan a la implicación del procesado en la desaparición.

El cadáver de la víctima aún no ha sido localizado, pero el jurado, en su veredicto, determinó la culpabilidad en base al cúmulo de pruebas circunstanciales e indicios recopilados durante la investigación y la vista oral, de acuerdo con lo publicado por el medio.

Por estos hechos, la Fiscalía mantiene su petición de 15 años de prisión para el acusado, mientras que la acusación particular respalda esa solicitud. La defensa, por su parte, reclama la aplicación de la pena mínima, alegando que su representado no buscó activamente la comisión del crimen, sino que se vio involucrado tras la visita inesperada de la víctima, según consta en el acta judicial.