Zaragoza, 16 feb (EFE).- El Gobierno de Aragón mantiene activado el Plan de Inundaciones (Procinar) en fase de alerta y ha reforzado la vigilancia ante la crecida ordinaria del Ebro, que ha llegado a Novillas esta madrugada con un caudal aproximado de 1.650 metros cúbicos por segundo, ligeramente inferior a lo esperado.
Aunque por el momento no constan afectaciones destacadas por esta crecida, cuya punta ha pasado por Novillas en torno a las 05.00 horas, el consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública en funciones, Roberto Bermúdez de Castro, ha mantenido a primera hora una reunión en la sala de crisis del 112 Aragón con el director general de Interior y Emergencias, Miguel Ángel Clavero, y técnicos de Protección Civil para evaluar la situación y coordinar las actuaciones.
Según ha informado el Gobierno de Aragón, dos equipos de técnicos se han desplazado la mañana de este lunes a las zonas más vulnerables de la Ribera Alta, en concreto uno a las localidades de Novillas, Gallur, Pradilla, Boquiñeni, Luceni y Alcalá de Ebro, y el otro a Utebo, Sobradiel, Torres de Berrellén, Alagón, Remolinos y Cabañas de Ebro.
El objetivo es evaluar 'in situ' la situación, comprobar el estado de las motas y detectar posibles vulnerabilidades. Entre otros puntos, se vigilará especialmente la depuradora de Utebo y los accesos a Monzalbarba y Pradilla de Ebro.
La Confederación Hidrográfica del Ebro prevé que esta avenida ordinaria alcance Zaragoza con un volumen de unos 1.600 m3/s este martes a mediodía o primera hora de la tarde, y lo hará en forma de meseta tras alcanzar su pico máximo, un nivel sostenido que se podría prolongar en torno a 12 horas.
Por el momento, el Centro de Emergencias 112 Aragón no ha registrado ningún incidente destacado relacionado con esta crecida y el Gobierno de Aragón está desde este domingo en permanente contacto con todos los municipios de la Ribera Alta y la Baja, incluyendo la ciudad de Zaragoza, a los que ha solicitado que refuercen las labores de prevención y vigilancia.
En principio, no se prevén daños en los cascos urbanos, aunque sí podría haber afectaciones en tierras de cultivo, casetas agrícolas y granjas. EFE

