Guillermo Cabellos
Barcelona, 15 feb (EFE).- Son tan solo tres segundos. Un hombre con traje y canotier, que luce una barba blanca y arreglada, cruza el plano. Avanza, se detiene un instante, mira a un lado y desaparece de la pantalla. Esa persona, que sale de una boda en el centro de Barcelona en 1922, ¿podría ser Antoni Gaudí?
Esa es la pregunta que lanza en su blog la historiadora del arte Beli Artigas, quien recientemente recibió una cinta familiar en la que supuestamente aparecía el arquitecto catalán en movimiento.
"Los descendientes del matrimonio Costa-Artigas contactaron conmigo hace poco a raíz de un artículo que publiqué sobre la casa Costa de Sitges y aprovecharon para comentarme que tenían una película de la boda de los abuelos en la que salía Gaudí", cuenta Artigas –el apellido es pura coincidencia– a EFE.
Según narraron los herederos a la historiadora del arte, sus abuelos siempre habían explicado que el arquitecto de Reus había asistido a la boda, un relato que ahora busca encajar en estas imágenes.
De hecho, se supone que los lazos entre Gaudí y la familia eran más estrechos, ya que desde los años 90 se atribuye el diseño de los Jardines de Can Artigas de La Pobla de Lillet (Barcelona) al genio catalán, de cuya muerte se cumplen cien años este 2026.
"Yo tan solo propuse un juego", matiza Artigas, quien hizo público en su blog el vídeo, acompañado de un breve recorrido por la historia familiar para aportar contexto, con el que no pretendía ni afirmar ni desmentir que esa figura era, efectivamente, Antoni Gaudí.
La intención de la historiadora con esta publicación era la de tratar de dar con algún documento o fotografía que atestigüe que el arquitecto asistió a ese enlace, celebrado en la iglesia de la Concepció de Barcelona el 17 de junio de 1922.
Para dar más vuelo al descubrimiento y, tal vez, encontrar algún otro testimonio del casamiento que respaldara la teoría de que Gaudí fue uno de los invitados, Artigas contactó con Jan X.C., el graduado en arquitectura detrás de la cuenta de X Efemèrides d'Arquitectura, que acumula más de 42.000 seguidores.
En su hilo, Jan X.C., menos cauteloso que Artigas, compara los pocos fotogramas con distintas fotografías del arquitecto, traza líneas que contornean su nariz y sus hombros y concluye que el hombre del canotier y la barba blanca es Antoni Gaudí.
Quien sí es mucho más reservado en su diagnóstico es el director de la Cátedra Gaudí, Galdric Santana, que, consultado por EFE, reconoce que se debería hacer un estudio científico exhaustivo para determinar esta hipótesis.
"Los Costa-Artigas vinieron a la Cátedra con el vídeo hace justo un mes –comenta Santana, que también es el comisario del Año Gaudí–, y les dije que era un tema que me interesaba, pero que no podría ponerme con ello hasta más adelante".
El arquitecto incluso recuerda que comparó la grabación con la máscara mortuoria de Gaudí que alberga la Cátedra, y que su intuición, a simple vista, es que había argumentos tanto para asegurar como para negar que aquella figura en movimiento es la del arquitecto y que se requeriría un estudio de, al menos un año, para sacar una conclusión válida.
La prudencia de Santana responde, más allá del rigor académico, a que la figura de Gaudí ya arrastra un puñado de fotografías y vídeos falsamente atribuidos.
En 2017, apareció un vídeo en el que supuestamente se veía al arquitecto de la Sagrada Familia en una boda en Montserrat en 1925.
Tras dedicarle páginas y páginas en prensa y un reportaje en televisión, los expertos en Gaudí llegaron a la conclusión de que ese hombre no podía ser de ningún modo el arquitecto.
Otro caso muy sonado fue el de una fotografía que vio la luz en 2016, en la que se suponía que se veía a Antoni Gaudí entrando en la Universidad de Barcelona.
Fue el mismo Galdric Santana quien, tras hacer una restitución métrica de la imagen, demostró que aquel hombre medía cerca de dos metros, una altura incompatible con la de Gaudí.
Tal y como defienden tanto Artigas como Santana, que Antoni Gaudí asistiera a una boda en Barcelona en 1922 y que existan tales imágenes no deja de ser un hecho anecdótico.
En cambio, demostrar una relación entre el arquitecto y la familia Costa-Artigas sí que puede ser un elemento clave para la atribución definitiva del diseño de los Jardines de Can Artigas a Antoni Gaudí. EFE
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