Enric Sitjà Rusiñol
Badalona (Barcelona), 15 feb (EFE).- El senegalés Ibrahima, de 36 años, es uno de los cerca de 400 migrantes que malvivían en el antiguo instituto B9 de Badalona, que fue desalojado a mediados de diciembre, y ahora reside temporalmente en un hostal de la ciudad, lo que le permite estudiar catalán a la espera de regularizar su situación para poder trabajar.
El próximo 17 de febrero se cumplirán dos meses del macrodesalojo del B9, que, en pleno invierno, dejó sin techo a varios centenares de personas, que, durante semanas, malvivieron en las calles y bajo un puente, hasta que, a finales de enero, las administraciones y las entidades sociales dieron por concluida la operación para reubicarlas a todas.
Ibrahima es uno de los antiguos ocupantes del B9. Llegó a Badalona en 2022, donde vivió temporalmente en una nave ocupada del barrio del Gorg. Luego trabajó como peón en el campo andaluz y en Ibiza como vendedor ambulante y, cuando volvió a la ciudad barcelonesa, se instaló en el B9 junto a otros compatriotas.
Ibrahima explica a EFE que solo dormía en el antiguo instituto y que, durante el día, acudía a un centro de la calle Arnús en el que podía ducharse, desayunar y usar el ordenador.
Reconoce que existían negocios ilícitos y situaciones de convivencia compleja dentro del edificio ocupado, motivos que el gobierno municipal adujo para justificar el desalojo, pero asegura que había diferentes "sectores" dentro del B9 y que él jamás se vio envuelto en un conflicto: "Cuando me levantaba, la gente iba a trabajar y todo quedaba cerrado".
Reubicado en un hostal de Badalona
"Unas semanas antes del cierre de la nave, muchas asociaciones y voluntarios vinieron a hablar con nosotros, a preguntarnos cómo nos llamamos, a explicarnos qué teníamos que hacer si se producía el desalojo", recuerda Ibrahima.
Fuentes del Departamento de Derechos Sociales e Inclusión de la Generalitat confirman a EFE esta actuación conjunta con los servicios sociales del Ayuntamiento de Badalona, un "cribado previo" que empezó en septiembre de 2025 y que permitió derivar a más de 50 personas a otras ubicaciones.
Este trabajo, junto a entidades sociales como Cáritas o Cruz Roja, cristalizó en el momento del desalojo en un "dispositivo de emergencia" que ha permitido reubicar a unas 180 personas desde entonces.
Las mencionadas fuentes recuerdan que la competencia en materia de sinhogarismo es municipal y detallan que Derechos Sociales intensificó su trabajo ya existente a partir del 18 de diciembre, cuando el frío y la lluvia arreció y muchos de los antiguos residentes del B9 dormían bajo el puente de la autopista C-31 en Badalona.
Ibrahima tuvo la suerte de poder ser realojado el mismo 17 de diciembre: desde entonces pernocta en un hostal, lo que le permite "ir a la escuela" de lunes a viernes para aprender catalán y castellano, así como realizar todos los trámites necesarios para obtener el padrón y regularizar su situación en España.
El joven, que en Senegal trabajó de obrero y repartidor, quiere extender su residencia en el hostal hasta finalizar los cursos lingüísticos y regularizar su situación con el fin de poder trabajar legalmente.
"Si me voy a la calle, no me será posible ir a la escuela. ¿Dónde me ducho, duermo, como, aprendo...?", se pregunta. "Pero si acabo los cursos tendré mi certificado y no habrá más problemas", apunta.
Desde la Generalitat aseguran que las personas realojadas están "contentas" con la solución ofrecida por el dispositivo de emergencia, pese a algunas situaciones personales "complicadas".
Las mencionadas fuentes del Govern consideran que el alcalde de Badalona, el popular Xavier García Albiol, "no calculó bien las consecuencias de su actitud" ante el desalojo del B9, después de que dijera que el consistorio "no iba a ofrecer alojamiento ni recursos habitacionales" a los afectados.
Un comportamiento que tildan de "no correcto" y "falto de empatía", pero que, aseguran, cambió en los últimos días de 2025, cuando se estaba incubando "una situación de convivencia complicada". Finalmente, la relación con los servicios sociales de la ciudad fue "satisfactoria".
En esta misma línea se expresa el portavoz de la plataforma Badalona Acull, Carles Sagués, quien afirma que en un primer momento fue "imposible" contar con el apoyo del gobierno local debido a las declaraciones de Albiol.
Actualmente, comenta Sagués, el grueso de las intervenciones sociales se centran en el acompañamiento a los antiguos residentes del B9, para que puedan "avanzar" en su regularización.
Revela que un centenar de personas tienen sus expedientes en tramitación en Extranjería y que unas treinta ya "están plenamente regularizadas". EFE
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