Pamplona, 14 feb (EFE).- Sergio Herrera firmó una actuación memorable en el Martínez Valero, con paradas decisivas que sostuvieron al equipo de Alessio Lisci tras seis jornadas encajando gol, alcanzando así las 87 intervenciones en Liga con pleno de titularidades.
Sergio Herrera firmó en el Martínez Valero una de esas actuaciones que sostienen temporadas. El guardameta rojillo se convirtió en el muro de Osasuna ante el asedio constante del Elche, manteniendo en pie a los de Alessio Lisci en una tarde en la que el equipo vivió más tiempo en su propio campo que en el del rival. Cuando todo temblaba alrededor, él ofreció seguridad, reflejos y liderazgo.
Tras seis jornadas consecutivas encajando gol —ocho tantos en ese tramo—, Osasuna logró por fin cerrar su portería. Y lo hizo prácticamente renunciando al apartado ofensivo: apenas dos tímidos remates entre los tres palos. La resistencia fue colectiva, pero tuvo un nombre propio. Con pleno de titularidades en Liga esta temporada, Herrera volvió a demostrar por qué es indiscutible bajo palos.
El portero de Miranda de Ebro rozó la excelencia con tres intervenciones para el recuerdo. El chileno Cepeda no pudo inaugurar su cuenta, ya fuera por mérito del guardameta o por falta de acierto, mientras que Álvaro Rodríguez desperdiciaba una ocasión clarísima enviando a las nubes un remate franco desde el punto de penalti tras jugada de Febas. Osasuna sacaba la garra, pero era su portero quien marcaba el pulso del partido.
En el segundo acto llegó su exhibición definitiva. Herrera frenó hasta en dos ocasiones a André Da Silva en sendos mano a mano, imponiéndose con una manopla izquierda firme y decisiva. Con 87 paradas, es el segundo portero con más intervenciones del campeonato, solo por detrás de Escandell, del Oviedo, que suma 102.
Fue el MVP indiscutible del encuentro. En los micrófonos de DAZN lo resumió con naturalidad: “Creo que ha salido todo de cara, de esos días en los que te sientes fuerte y contento de hacer una portería a cero y ayudar al equipo a sumar un punto”.
Autocrítico también, admitió que no había sido el mejor partido del equipo. "El Elche igual ha podido ganar, pero el portero también juega”, apuntó.
Ahora, Osasuna mira al próximo duelo ante el Real Madrid con la confianza intacta y con su guardián en estado de gracia. EFE
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