
El entorno de José María Aznar expresó su desconocimiento por la aparición del nombre del expresidente en los archivos publicados recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en los que se detallan facturas de paquetes enviados por Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell tanto a La Moncloa como a la sede de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). Según Europa Press, las personas cercanas a Aznar subrayaron que no han encontrado explicación a la inclusión de su nombre en esos documentos, asegurando que el expresidente español nunca mantuvo vínculo ni relación alguna con Epstein. Esta reacción surge después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se refiriera al asunto en una sesión del Congreso, vinculación que la fundación presidida por Aznar ha calificado como "insinuaciones calumniosas" y que podrían motivar acciones legales si se repiten.
De acuerdo con la información publicada por Europa Press, la fundación FAES ha acusado formalmente al ministro José Manuel Albares de refugiarse en la inmunidad parlamentaria para realizar comentarios que implican una sugerencia de asociación entre José María Aznar y Epstein. En una anotación, la organización ha advertido que mantendrá una postura de firmeza frente a cualquier insinuación que ponga en duda la honorabilidad del expresidente. La polémica se originó luego de que, durante la sesión de control al Gobierno, Albares replicara a la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, quien había hecho referencia previa a diferentes expresidentes del Ejecutivo. Albares respondió: "El expresidente Aznar ha aparecido en los papeles de Epstein y yo no vengo aquí a traer ninguna acusación," según fuentes del Congreso citadas también por Europa Press. Ante esta declaración, la fundación que preside Aznar consideró que el ministro estaba realizando afirmaciones injustificadas.
La fundación FAES también señaló que el ministro Albares habría utilizado, en palabras de la organización, un tono poco apropiado al contestar preguntas sobre miembros anteriores del Gobierno. En el comunicado, FAES expresó que "esconderse tras la inmunidad parlamentaria para lanzar insinuaciones calumniosas no es propio del canciller que tiene España". Según el medio Europa Press, FAES reclamó al ministro que, si considera que la aparición del nombre de Aznar en los archivos de Epstein tiene relevancia suficiente para alimentar sospechas, realice esa acusación fuera del ámbito parlamentario, donde no quede protegido por el fuero.
La polémica se intensificó porque los documentos divulgados en Estados Unidos aportan detalles sobre dos envíos realizados por Epstein y Maxwell entre 2003 y 2004. El primer paquete, según lo recogido por Europa Press, tenía un peso de 220 gramos y fue enviado el 2 de septiembre de 2003 desde Nueva York a la residencia oficial del presidente en La Moncloa. El destinatario figuraba como "presidente y Ana Aznar," y el paquete fue recogido el 4 de septiembre. El segundo envío, de aproximadamente 360 gramos, se remitió el 5 de mayo de 2004 desde la misma dirección de origen a la oficina de FAES en la calle Juan Bravo, Madrid, siendo retirado el 10 de mayo, apenas unas semanas tras el relevo de Aznar en la presidencia del Gobierno.
Europa Press también detalló que la agenda telefónica de Jeffrey Epstein incluye los nombres de José Aznar, hijo del expresidente, y de Alejandro Agag, yerno de Aznar y ex diputado del Parlamento Europeo, así como sus direcciones de correo electrónico profesional. No obstante, la publicación subraya que la inclusión de estos nombres y datos en los archivos de Epstein no implica, según los documentos analizados y los portavoces de FAES, la comisión de ninguna conducta ilegal ni irregularidad por parte de esas personas.
El entorno de Aznar comunicó a Europa Press su extrañeza respecto a la procedencia de esos envíos y la aparición de sus nombres en los archivos, indicando que durante su etapa en la presidencia llegaban diferentes paquetes a La Moncloa dirigidos a Presidencia del Gobierno. Al ser preguntadas sobre la naturaleza de los envíos y el origen de la vinculación documental, personas próximas al expresidente reiteraron que desconocen el motivo y que no existe ni ha existido relación personal ni profesional con Epstein.
FAES subrayó en su comunicado que, en su opinión, las observaciones del ministro Albares podrían perjudicar la imagen pública tanto del expresidente como de la propia fundación. La organización consideró que si el ministro realmente sostiene sus insinuaciones, debería exponerlas en un ámbito fuera del Congreso, retirando así la protección que otorga la inmunidad parlamentaria, lo cual abriría la puerta a posibles actuaciones legales. "Si eso lo sostuviera alguien aforado, todos tendríamos la oportunidad de saber mucho más acerca de la tramitación de suplicatorios en España", añadió la fundación, citada por Europa Press.
Durante el cruce parlamentario, la diputada Cayetana Álvarez de Toledo intervino para negar que el expresidente mantuviera cualquier contacto con Epstein, a diferencia de otras asociaciones que implican a miembros de diferentes familias políticas. Álvarez de Toledo recordó las acusaciones públicas alrededor de la familia política del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mencionando a Sabiniano Gómez, suegro de Sánchez, y planteando interrogantes sobre el origen de ciertos fondos. A pesar de estas afirmaciones, la atención principal se mantuvo en las referencias a la figura de Aznar y los hechos consignados en los documentos estadounidenses.
La fundación FAES expuso que la utilización de "perífrasis" y de términos ambiguos por parte del ministro podría generar interpretaciones equivocadas. A juicio de la organización, este tipo de alusiones no se corresponden con los estándares que debería mantener un titular de la cartera de Exteriores. Europa Press señaló que FAES instó al Gobierno a ser claro ante la opinión pública y la oposición parlamentaria en todos sus planteamientos, especialmente en lo relativo a figuras públicas de relevancia institucional.
Los documentos que han provocado la controversia fueron hechos públicos por la administración de Donald Trump y contienen un centenar de páginas con diversas referencias a personalidades internacionales. A pesar de la repercusión mediática, las fuentes consultadas por Europa Press recalcaron que ni Aznar ni los miembros de su familia política han tenido vínculo con Jeffrey Epstein, considerando infundadas las sugerencias y apuntes surgidos en el debate político.
Desde FAES, la respuesta ha sido advertir que proseguirán defendiendo el honor del expresidente y que podrían emprender acciones legales si se mantienen o reproducen las alusiones. El debate parlamentario y la difusión de estos documentos han otorgado proyección pública al asunto, generando intercambios de declaraciones entre representantes políticos y la fundación que preside José María Aznar.

