España se reconcilia con su mejor versión y sueña con el éxito

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Redacción deportes, 30 ene (EFE).- La selección española de fútbol sala está en el camino de luchar otra vez por éxitos después de tocar fondo en el Mundial de 2024 en Uzbekistán, donde fue eliminada por Venezuela en los octavos de final de una competición que ha ganado dos veces, en 2000 y 2004.

La llegada al cargo de seleccionador del toledano Jesús Velasco, el 1 de noviembre de 2024, ha devuelto la ilusión a los aficionados primero con una inmaculada fase de clasificación a la Eurocopa de Lituania, Letonia y Eslovenia y ahora con una convincente y sólida fase de grupos al ganar a Eslovenia (1-4), Bielorrusia (2-0) y Bélgica (10-3).

España fue primera de grupo con un pleno de 9 puntos y recuperó su mejor versión en la pista con un juego alegre pero igualmente sólido.

Ahora llega el camino de las eliminatorias y los 14 jugadores convocados han demostrado una progresión que permite a la selección de Jesús Velasco afrontar con expectativas de éxito los cuartos de final de este domingo ante Italia, un rival que cuenta con dos títulos europeos.

Velasco ha confeccionado un equipo en el que combina la experiencia y jóvenes ya consolidados que pasan por un gran momento de forma.

El ala Mario Rivillos (36 años), el meta Dídac (35) y el ala Adfolfo (33) ponen la experiencia, mientras que Antonio Pérez, Pablo Ramírez, José Raya y Mellado la consolidación en sus equipos y aportan goles y calidad cuando están en la pista.

Entre los cuatro aportan 10 de los 16 goles que ha conseguido la selección española en el Europeo, con un juego en el que se combina el posicional, las rápidas transiciones y las acciones de estrategia.

El seleccionador apuesta por un grupo de jugadores muy experimentados con la absoluta, además de algún joven talento que hace su debut en un torneo oficial con la selección, como Novoa, el ala del O Parrulo que entró a última hora por la lesión del jiennense Dani Zurdo, con un gol anotado en el triunfo ante Bielorrusia.

España lleva una década sin subir a lo más alto del podio (2016) y busca elevar su palmarés con su octava Eurocopa, después de los títulos logrados en 1996 (Córdoba), 2001 (Moscú), 2005 (Ostrava), 2007 (Gondomar), 2010 (Hungría), 2012 (Croacia) y 2016 (Belgrado).

Además fue dos veces finalista, en 1999 (Granada) y 2018 en Liubliana, y otras tantas tercera en 2014 (Bélgica) y 2022 (Países Bajos). EFE

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