Madrid, 30 ene (EFE).- Organizaciones ecologistas y sociales piden la restauración de los humedales, los ecosistemas "más degradados" en el mundo, de los cuales, en España se han perdido entre el 60-70 % hasta mediados del siglo XX, una petición enmarcada en la celebración del Día Mundial de los Humedales el próximo 2 de febrero.
Según las organizaciones, los humedales son víctimas de un modelo de desarrollo económico que "prioriza el beneficio privado, con la sobreexplotación del agua, la agroindustria intensiva y la inacción administrativa".
Desde Amigas de la Tierra, AEMS–Ríos con vida, la Asociación Española de Educación Ambiental, Ecologistas en Acción, Juventud por el Clima–Fridays For Future, la Fundación Global Nature, la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas y UGT reclaman un "cambio profundo" aprovechando la elaboración del Plan Nacional de Restauración, impulsado tras la aprobación del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza.
En sendos comunicados recuerdan que más de medio siglo después de la firma del Convenio de Ramsar en 1971 para la protección de los humedales, "lejos de celebrar avances, la situación de las zonas húmedas es crítica".
Apuntan que los humedales son "hoy los ecosistemas más degradados del planeta y uno de los símbolos más claros del expolio de la naturaleza por parte de un modelo económico que prioriza el beneficio de unos pocos frente a la vida".
Según datos del propio Convenio de Ramsar, subrayan, "desde el año 1700 se ha perdido cerca del 90% de los humedales del mundo", una destrucción que se aceleró de forma dramática a lo largo del siglo XX y que continúa en la actualidad.
En España, dicen, según informes del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco), para la segunda mitad del siglo pasado "había desaparecido ya entre el 60 y el 70 % del patrimonio húmedo original", fundamentalmente por su drenaje y transformación para usos agrarios e infraestructuras asociadas al desarrollo económico.
Una degradación, afirman, que lejos de revertirse, continúa, y añaden que esta situación "responde a intereses económicos concretos, respaldados por decisiones políticas, que han puesto sistemáticamente el beneficio privado por delante del interés general". Una degradación que "no sólo tiene consecuencias ambientales, sino también sociales y laborales".
El deterioro de los humedales, alertan, afecta directamente a las condiciones de vida y de trabajo en los territorios, debilitando economías locales, destruyendo empleo ligado al medio rural, a la gestión del agua y a actividades sostenibles, y aumentando la precariedad y la despoblación.
Un caso "especialmente significativo", afirman, es el de Doñana, donde las actuaciones clave para garantizar el futuro de la marisma, la renaturalización y restauración hídrica del Caño Guadiamar y del Brazo de la Torre, "continúan bloqueadas".
La restauración de humedales "no puede limitarse a actuaciones cosméticas ni convertirse en una herramienta de 'greenwashing' institucional", aseguran.
Por ello, piden de "manera urgente" un listado nacional de humedales susceptibles de recuperarse, con "actuaciones ambiciosas y coherentes", completar el Inventario Nacional de Zonas Húmedas tras más de dos décadas de retrasos, garantizar la protección y gestión efectiva del dominio público hidráulico y eliminar cualquier resquicio legal que permita la desecación de estos ecosistemas.
En su opinión, "resulta inaplazable reducir de forma drástica" los impactos de la agricultura y la ganadería intensivas en las zonas de influencia de los humedales, responsables de buena parte de su degradación.
Apuntan como casos paradigmáticos de recuperación de humedales el de la Pletera (Girona), un antiguo complejo de humedales litorales degradado por proyectos urbanísticos que ha recuperado su funcionalidad ecológica, o el de Campo de Lamas (Galiza), donde la reversión de la desecación histórica ha permitido la regeneración del humedal.
Por otra parte, desde Greenpeace afirman que según el último informe de seguimiento de la Directiva Hábitats remitido por España a la Comisión Europea, tres de cada cuatro (el 75 %) hábitats de agua dulce (que engloban lagunas, turberas, lagos y marismas) presentan un estado de conservación "desfavorable" (inadecuado o malo), siendo la sobreexplotación de los recursos hídricos y la contaminación las causas principales de su deterioro.
Además Greenpeace apunta como pendientes de restauración, la Laguna de La Janda (Cádiz) que fue desecada de forma artificial y que ha permitido la ocupación agrícola, lo que tilda como "usurpación del dominio público", así como la Nava (Palencia) y Antela (Ourense).
Recuerda los casos del Mar Menor o el Delta del Ebro, "no son incidentes aislados, sino síntomas de un modelo que ha sobrepasado los límites planetarios". Por ello, se unen a la petición de elaboración del Plan Nacional de restauración de humedales.
Desde SEO/BirdLife alertan de que el informe 'Anátidas en declive. Las ocho especies no catalogadas' revela el descenso en sus poblaciones invernantes entre el año 2000 y 2023, lo que refleja el deterioro de tres de los cinco humedales: Doñana, delta del Ebro y la Albufera de Valencia que los acogen.
Las organizaciones demandan la aplicación del Plan Estratégico de Humedales 2030 y completar la lista de humedales para su restauración. EFE

