Santa Cruz de Tenerife, 30 ene (EFE).- Una investigación del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) ha podido demostrar, mediante una innovadora tecnología, la presencia de movimientos lentos (creep) en las fallas activas que condicionaron la erupción del volcán Tajogaite, en La Palma.
El trabajo, desarrollado por el grupo de investigación de Eventos Geológicos Extremos y Patrimonio del IGME-CSIC), y publicado en la revista Natural Hazards, presenta una metodología innovadora y económica para poder corroborar la existencia de movimiento de creep en fallas activas.
Una nota del instituto científico explica que este tipo de movimiento lento se ha identificado en las fallas que condicionaron la erupción del Tajogaite (fallas de Tazacorte y Mazo), así como en la falla de Puerto Naos.
Para ello se ha utilizado un fisurómetro de precisión con el que medir el desplazamiento en las fracturas que están orientadas preferentemente al campo de esfuerzos tectónicos y que están afectando a construcciones humanas.
Indica que este método se ha desarrollado en el escenario posteruptivo de La Palma, donde las fallas identificadas durante la erupción (fallas de Tazacorte y Mazo) se siguen moviendo mediante creep.
Adicionalmente se ha podido constatar que este movimiento ya afectaba a las viviendas construidas en la década de los 80.
Añade que lo económico del método y la rapidez en la obtención de resultados, frente a otras técnicas como el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS), hace que pueda ser empleado como un método de emergencia para confirmar o descartar movimientos asociados a fallas, y como paso previo a la instalación de sistemas de precisión más costosos y que requieren tiempos mínimos de obtención de resultados mucho más largos.
La nota señala que es una herramienta importante para la ordenación del territorio, que permite obtener resultados de forma rápida para la futura reconstrucción y que se puede aplicar en otras partes del mundo de características similares.
En el estudio también se ha podido constatar que la velocidad de desplazamiento de las fallas no ha sido constante a lo largo de los 23 meses en los que se realizó el monitoreo, y se han obtenido desplazamientos que oscilan entre 0,24 a 2,80 mm/año, por lo que sería necesario realizar un monitoreo con redes GNSS a medio y largo plazo.
Esta investigación, financiada por el CSIC y la Viceconsejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Energía del Gobierno de Canarias, ha contado con la participación de nueve personas del equipo de investigación del IGME-CSIC que han estado 24 meses recogiendo información. EFE

