La hermana de Gregorio Ordóñez dice que su hermano ahora sería "un hereje" para el PP

Consuelo Ordóñez cuestiona la actitud del Partido Popular y reprocha a Isabel Díaz Ayuso sus declaraciones, afirmando que Gregorio Ordóñez hoy sería considerado incómodo entre los conservadores por evitar banderas, priorizar derechos y rechazar la confrontación

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Al referirse a las alianzas y la actitud política de su hermano durante su trayectoria, Consuelo Ordóñez expuso que Gregorio Ordóñez selló pactos desde que inició en el Ayuntamiento con solo 23 años, primero con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), después con Eusko Alkartasuna (EA) y, en el momento de su asesinato, ejercía responsabilidades en el gobierno junto con el Partido Socialista de Euskadi (PSE). Desde su perspectiva, el proceder de Gregorio evidenció un enfoque basado en el diálogo y la colaboración transversal, así como en una visión crítica de la política tradicional. A raíz de estos datos, la presidenta de Covite y hermana del que fuera presidente del PP de Gipuzkoa, asesinado por ETA en enero de 1995, respondió públicamente a Isabel Díaz Ayuso y al Partido Popular actual, cuestionando su discurso y prácticas en relación con la memoria de las víctimas del terrorismo y la instrumentalización del pasado.

Según publicó el medio, Consuelo Ordóñez reprochó a la presidenta de la Comunidad de Madrid “el odio que inocula” el Partido Popular, al que denominó “derecha abertzale”. A través de la red social X, Consuelo Ordóñez replicó a un mensaje difundido en esa misma plataforma por Díaz Ayuso, en el que la mandataria se preguntaba si “un nuevo Gregorio Ordóñez” que lograra una victoria electoral en Euskadi debería vivir bajo protección policial. Ayuso argumentó que el País Vasco y Navarra pertenecen a todos los españoles, del mismo modo que Madrid pertenece a vascos y navarros.

La presidenta de Covite se mostró inconforme tras la reacción de Ayuso, señalando que, de repetirse la historia, si surgiera hoy un político como su hermano, probablemente sí requeriría escolta, pero, desde su óptica, la causa principal sería la hostilidad generada “por el odio que inocula” el PP. Ordóñez agregó: “Soy víctima del odio, sufrí el odio de la izquierda abertzale, ahora además y con mucha más crueldad el vuestro, el de la derecha abertzale”, formulando así una crítica tanto al pasado como al presente del discurso político en el país.

De acuerdo con lo consignado por el medio, Consuelo Ordóñez sostuvo asimismo que su hermano hoy sería considerado “un hereje” dentro del Partido Popular. Justificó esta postura destacando que Gregorio Ordóñez nunca centró su mensaje en cuestiones de patria, sino en la defensa de los derechos ciudadanos, ni ondeó banderas salvo la de San Sebastián (Donosti). Añadió que recriminaba a los políticos y a los partidos el descrédito que provocaban con declaraciones “altisonantes”, actitud que distanciaba a Gregorio Ordóñez de la confrontación partidista.

Consuelo Ordóñez remarcó que la lucha de su hermano frente a ETA descansó menos en el protagonismo de los partidos que en la “rebelión ciudadana”, valorando la movilización social como motor fundamental ante la violencia terrorista. Comentó también que Gregorio no trataba a sus contrincantes políticos como enemigos, sino como adversarios, y siempre mantuvo el respeto en sus debates. “¡Lo que decía y cómo lo decía lo hacía con ETA matando todos los días o intentándolo! No como vosotros, que ni estabais ni se os esperaba, y os atrevéis a insultar la memoria de vuestros compañeros asesinados hablando de ETA todo el día como si siguiera matando”, expresó Consuelo Ordóñez en respuesta directa a la presidenta madrileña.

El medio detalló que Consuelo Ordóñez subrayó la relevancia del legado de su hermano, considerando que en la coyuntura política actual se necesita recuperar su enfoque. En sus palabras, la realidad de “la diferencia entre ETA viva o no, en mi caso, se llama Gregorio Ordóñez”. Aseguró también que si nunca hubiese existido el terrorismo de ETA, “estarían vivos todos y todas”, manifestando un fuerte sentimiento hacia las consecuencias históricas de la violencia política en España.

El relato de Consuelo Ordóñez incorpora, además, una crítica a la utilización reiterada de la figura de su hermano y de las víctimas del terrorismo en el debate político contemporáneo. Durante su intervención, rechazó que se mantuviera el énfasis sobre ETA en el discurso público como si la organización continuara activa, argumentando que eso implica un desconocimiento del significado real de la memoria y el sufrimiento de quienes fueron afectados por la violencia. Esta posición ya había sido exteriorizada en ocasiones anteriores por la presidenta de Covite, quien viene advirtiendo sobre el uso político de las víctimas en diversos contextos.

Por otro lado, el texto citado por el medio recoge el matiz de Ordóñez respecto a la diferencia entre enemigos y adversarios en la política, aspecto que considera esencial y en el que sitúa a Gregorio Ordóñez a distancia de las dinámicas polarizadoras. Incidió en la necesidad de mantener el respeto institucional y la dignidad en las confrontaciones políticas, especialmente en contextos como el de la violencia de ETA. A través de su intervención, la presidenta de Covite plantea interrogantes sobre el rumbo actual de las fuerzas conservadoras en relación con los valores históricos defendidos por su hermano en la vida pública vasca.

A lo largo de su respuesta, Consuelo Ordóñez reiteró que el enfoque de su hermano se alejaba tanto del uso de los símbolos nacionales como de la confrontación permanente, en especial en escenarios marcados por la violencia política. Señaló que Gregorio Ordóñez confiaba en la ciudadanía y en su capacidad para organizarse frente al terrorismo, más allá de la acción de los partidos, un planteamiento que, según Ordóñez, resulta relevante al analizar las tensiones que atraviesan actualmente el panorama político español y los debates sobre la memoria histórica.