Miriam Mejías
Córdoba, 21 ene (EFE).- Cae la noche en el centro cívico Poniente Sur de Córdoba, que lleva tres jornadas siendo el refugio de muchas familias que buscan noticias de sus seres queridos desaparecidos en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Una espera demasiado larga que poco a poco va a llegando a su fin.
Son ya pocas las familias que quedan en este centro cívico situado frente a la plaza de toros de la ciudad, que fue habilitado desde el lunes para ofrecerles información y acompañamiento tras el siniestro ocurrido por el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad el pasado domingo, en el que por el momento se han contabilizado 43 víctimas mortales.
A lo largo de la jornada de este miércoles, marcado por la intensa lluvia y el frío, un goteo de familiares ha ido saliendo del centro, sobre todo por la mañana. La mayoría lo hacían con la cabeza baja y un gesto que indicaba que no querían hablar con nadie. No era el momento.
Otros sí han querido contar sus historias.
Historias como la de Mario, uno de los opositores a Instituciones Penitenciarias que viajaba desde Madrid a Huelva en el Alvia que descarriló tras el impacto del Iryo el domingo, día en que, precisamente, cumplió 42 años.
Este miércoles su familia ha sido informada de que está entre los fallecidos en el accidente.
O el caso de Agustín, el tripulante de cafetería del Alvia, que se salvó hace 13 años de la tragedia de Angrois, y que también ha sido identificado entre las víctimas mortales. Su familia ha recibido la noticia poco antes de las 17:00 horas.
Tras iniciar una serie de trámites burocráticos, las familias han sido informadas de que las pertenencias de sus seres queridos han sido trasladadas a Montoro, el partido judicial al que pertenece el juzgado que se ha hecho cargo de la investigación, según ha comentado alguna de ellas a los medios congregados.
Familias como las suyas han puesto fin este miércoles a la angustiosa espera con la que han tenido que lidiar estos días, sin información de sus familiares, mientras conocían por los medios que el contador de fallecidos subía poco a poco.
Un lento goteo de malas noticias que nunca se esperan y que han ido llegando con el auxilio de equipos de psicólogos, médicos y otros profesionales que han acompañado y atendido psicológicamente durante estas jornadas, demasiado largas para ellos, según ha lamentado alguno a los medios.
Entre estos profesionales se encuentran más de 150 efectivos de la Cruz Roja, que estos días han tratado de hacer este proceso "lo menos doloroso posible" y que las familias "tengan herramientas" para afrontarlo, sobre todo al llegar a casa. Este miércoles, más de diez psicólogos de esta organización han intervenido con las familias.
"Nosotros tenemos que darles pautas, herramientas, acompañar y hacerles ver que también es importante que vayan cerrando cicatrices que están teniendo", ha explicado a los medios la psicóloga de Cruz Roja María Eugenia Castro. EFE

