Una toalla, el objeto inesperado que marcó duelos decisivos de Marruecos en Copa África

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Mohamed Siali

Rabat, 19 ene (EFE).- Un polémico incidente con una "toalla azul" protagonizó momentos surrealistas en la Copa Africana (CAN), que concluyó este domingo en Rabat, durante los duelos clave de Marruecos ante Nigeria y Senegal, avivando, entre otras, supersticiones en el fútbol continental.

En la semifinal del 15 de enero en el estadio Moulay Abdellah de Rabat, en la que Marruecos venció 2-1 a Nigeria bajo una lluvia intensa, unos recogepelotas retiraron una toalla azul del portero nigeriano Stanley Nwabili cerca del arco, supuestamente sospechando de magia, práctica común en torneos africanos, lo que generó revuelo en redes, aunque no evitó la derrota de Nigeria en penaltis.

El clímax llegó en la final del 18 de enero en el mismo estadio de Rabat, donde Senegal se impuso a Marruecos 0-1, después de la prórroga. Antes de un penalti decisivo, el defensa marroquí Achraf Hakimi y recogepelotas compatriotas persiguieron otra vez la toalla blanca del meta senegalés Edouard Mendy.

El jugador marroquí y los recogepelotas provocaron una cómica persecución y leves forcejeos con un jugador rival que recolocó la famosa toalla varias veces, sin intervención arbitral.

Se han viralizado vídeos que muestran a un jugador senegalés intentando impedir que recogepelotas marroquíes se llevaran la toalla del portero de su equipo, hasta el punto de que cayó al suelo entre los jóvenes marroquíes, quienes se le echaron encima tratando de arrebatársela.

Tras la temprana salida de Mali de la CAN, surgió un sonado escándalo que culminó con el arresto de Karamogo Sinayoko, un supuesto hechicero que prometió la victoria absoluta de la selección maliense en el torneo. Basado en esas audaces predicciones, tejió una estafa masiva recolectando promesas de donaciones por valor de hasta 39.000 dólares vía redes sociales.

Otro caso emblemático se vivió en el Mundial de Catar 2022. La selección senegalesa empleó los servicios de curanderos tradicionales o brujos para apresurar la recuperación de su astro Sadio Mané, lesionado en el peroné, con el fin de garantizar su presencia en la competición.

Además de interpretar el comportamiento de los marroquíes como motivado por la creencia de que la toalla contenía amuletos mágicos destinados a influir en el resultado, algunos usuarios de redes sociales sostienen que el portero había escrito en ella la dirección hacia la que los jugadores disparan en los penaltis.

El analista deportivo marroquí Hamza Chtioui declaró que este tipo de polémicas son habituales en el continente negro, muy ligado a la brujería, ya que varias de sus etnias creen en ella y hay clubes que contratan a un hechicero exclusivo para servirles.

Sin embargo, añadió que, en el caso de la toalla senegalesa, es más probable que el portero hubiera anotado en ella los puntos de disparo de los jugadores.

Yehvann Diouf, uno de los porteros de Senegal, respondió a una pregunta de la prensa después del partido del domingo para aclarar que se trata de toallas para secarse, sin que haya más secretos.

Añadió que se sorprendió cuando vio a los marroquíes intentando llevársela. "Ya habíamos visto con Nigeria que cada vez que se colocaban toallas, por lo general los encargados del estadio pasaban después para recogerlas".

"Para mí, solo eran toallas, nada más, para secar los guantes, la cara. Tal vez haya un poco de folclore alrededor de esas toallas, pero para mí era algo absurdo", precisó. EFE