Nueva Delhi, 9 ene (EFECOM).- La India reafirmó este viernes que mantendrá su política de compra de petróleo basada en la seguridad energética de su población, en respuesta al nuevo proyecto de ley en Estados Unidos que prevé aranceles de hasta el 500 % contra los países que adquieran crudo ruso.
"Somos plenamente conscientes del proyecto de ley que se está debatiendo y estamos siguiendo de cerca todos los acontecimientos relacionados con él", declaró en una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores indio, Randhir Jaiswal, al ser preguntado sobre la reacción de Nueva Delhi a la propuesta estadounidense.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Nueva Delhi ha defendido que sus compras de crudo ruso buscan garantizar la seguridad energética de su población y ha acusado a Estados Unidos y a la UE de aplicar un doble rasero, al mantener ellos mismos intercambios energéticos y comerciales con Moscú.
"En lo que respecta a las fuentes de energía, tenemos en cuenta las condiciones y el entorno del mercado global, al tiempo que el imperativo de garantizar que la energía esté disponible a precios asequibles para nuestros 1.400 millones de habitantes. En función de estos factores determinamos nuestra estrategia y nuestra política", añadió el portavoz.
El senador estadounidense Lindsey Graham afirmó esta semana que el presidente Donald Trump dio luz verde al avance de un proyecto de ley bipartidista que permitiría imponer aranceles punitivos de hasta el 500 % y sanciones secundarias a los países que compren petróleo, gas y otros productos energéticos a Rusia.
La iniciativa, recogida en un proyecto de sanciones impulsado por Graham y el senador Richard Blumenthal, busca reducir los ingresos de Moscú procedentes de la exportación de materias primas, que Washington considera una fuente clave de financiación de la guerra en Ucrania.
Washington mantiene la presión sobre Nueva Delhi con aranceles de hasta el 50 % por sus compras de petróleo ruso y con las sanciones impuestas en noviembre contra las petroleras rusas Lukoil y Rosneft. EFECOM


