El Gobierno concede la Gran Cruz de Carlos III a título póstumo a los expresidentes aragoneses Eiroa y Lanzuela

La máxima distinción civil tras el collar se otorgó de manera póstuma a dos figuras emblemáticas de la historia política de Aragón, Emilio Eiroa y Santiago Lanzuela, por su servicio destacado en favor del país y la Corona

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Santiago Lanzuela desarrolló una extensa trayectoria en la vida pública aragonesa, ocupando cargos de alta responsabilidad que incluyeron la presidencia de la comunidad autónoma, así como escaños en el Senado y el Congreso. Tomando como referente su destacada carrera política, el Gobierno de España ha decidido rendir homenaje tanto a Lanzuela como a Emilio Eiroa, expresidentes de Aragón fallecidos, concediéndoles la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III de forma póstuma. Esta decisión fue adoptada durante la sesión del Consejo de Ministros realizada el martes 23 de diciembre y, según informó el medio El País, ha sido oficializada con su publicación en el Boletín Oficial del Estado el miércoles 24.

La Orden de Carlos III, que es de carácter civil desde mediados del siglo XIX y fue instituida por Carlos III, tiene como propósito distinguir a quienes hayan mostrado una dedicación ejemplar en favor de España y de la Corona, según detalló El País. La gran cruz se posiciona como la segunda más alta del rango de distinciones estatales, justo por debajo del collar, que usualmente se reserva solo a miembros de la Familia Real y a altos mandatarios extranjeros, como jefes de Estado y de Gobierno.

Emilio Eiroa, nacido en Vegadeo en 1935, fue el tercer presidente autonómico de Aragón entre 1991 y 1993, accediendo al cargo tras la dimisión de Hipólito Gómez de las Roces. Durante su gestión, experimentó la moción de censura presentada por el PSOE, que prosperó debido al voto del parlamentario Emilio Gomáriz, según consignó El País. Además de su labor como presidente, Eiroa contribuyó en la fundación del Partido Aragonés (PAR) y participó activamente durante décadas en diferentes ámbitos institucionales. Fue concejal en Zaragoza, diputado regional, senador por designación de la comunidad autónoma y presidió el Parlamento de Aragón desde 1995 hasta 1999. El País recordó que Eiroa falleció el 10 de marzo de 2013 a los 77 años por una angina de pecho.

Santiago Lanzuela, natural de Cella (Teruel) y licenciado en Ciencias Económicas, se desempeñó como consejero de Economía en los gobiernos autonómicos encabezados por Gómez de las Roces y Eiroa, según publicó El País. Posteriormente, asumió la presidencia del Ejecutivo aragonés entre 1995 y 1999. Tras concluir ese mandato, fue designado senador autonómico y, entre 2000 y 2014, representó a Teruel en el Congreso de los Diputados. Lanzuela murió el 16 de abril de 2020, víctima de la COVID-19, de acuerdo con los datos reportados por El País.

Ambos expresidentes, a lo largo de sus carreras, impulsaron políticas y propuestas en distintos niveles de la administración pública. Eiroa, una de las figuras clave del PAR, dejó huella tanto en el desarrollo institucional del partido como en la consolidación del autogobierno aragonés, detalló El País. Lanzuela, integrante del Partido Popular, estuvo vinculado a la economía aragonesa y a la proyección nacional de los temas regionales, primero desde el ejecutivo autónomo y después en las Cortes Generales.

La concesión de la Gran Cruz de Carlos III forma parte de una serie de reconocimientos estatales que buscan resaltar el compromiso y el servicio a la ciudadanía y las instituciones democráticas. El reconocimiento a Eiroa y Lanzuela se inscribe en la tradición de distinguir a quienes han contribuido a la vida pública española a través del trabajo institucional, tal como consigna El País. Esta orden, que data de 1847 en su versión civil, históricamente ha premiado la integridad y el esfuerzo por el beneficio colectivo y la estabilidad del Estado.

La publicación de la concesión en el Boletín Oficial del Estado confirma la oficialidad de estos reconocimientos tras la decisión gubernamental. Según explicó El País, el proceso sigue el marco establecido para las grandes distinciones en España, en que queda reflejada la voluntad del Estado de honrar la memoria y el legado de quienes han ocupado cargos destacados en la estructura autonómica y nacional.

Las trayectorias de Eiroa y Lanzuela, tal como recogió El País, ejemplifican el papel de los presidentes autonómicos en la historia reciente de Aragón y su impacto en el desarrollo político del país. Con la distinción póstuma de la Gran Cruz de Carlos III, el Gobierno reconoce sus aportes en la consolidación institucional aragonesa y el fortalecimiento de una convivencia democrática.