
El representante de Irlanda, Brian Joseph Glynn, completó el trayecto desde el Ministerio de Asuntos Exteriores hasta el Palacio Real a bordo de una carroza de caballos, gesto que simboliza la continuidad de una tradición ceremonial que destaca en el ámbito diplomático español. El acto protocolario, según detalló el medio El País, contó también con la participación del Rey Felipe VI, quien recibió las cartas credenciales del nuncio del Vaticano y de los embajadores de Noruega, Luxemburgo, Lituania, Brasil e Irlanda, lo que permite a estos diplomáticos ejercer formalmente sus funciones en España.
El procedimiento, que se celebra en el Palacio Real de Madrid desde el siglo XVIII, no ha experimentado modificaciones sustanciales en sus componentes simbólicos ni en su desarrollo. El primero en entregar la documentación al monarca fue monseñor Piero Pioppo, quien asumió funciones como nuevo nuncio del Vaticano. Tras presentarse ante Felipe VI y hacer entrega del documento oficial, Pioppo mantuvo una breve conversación privada con el jefe de Estado español. De acuerdo con la información publicada por El País, a esta audiencia siguió la del representante noruego Lars Andersen, que replicó la secuencia protocolaria.
Posteriormente, la embajadora de Luxemburgo, Elisabeth Cardoso Jordao, y los embajadores de Lituania, Tomas Irnius, y de Brasil, Luiz Alberto Figueiredo, cumplieron igualmente con la entrega de sus credenciales, consolidando el proceso de acreditación ante el Estado español. El País indicó que la ceremonia se ajusta a las normas históricas establecidas para estos casos, contribuyendo a la formalización pública de las relaciones diplomáticas bilaterales.
La ausencia de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, en este acto repitió un patrón ya registrado en ceremonias previas, con la excepción del pasado 12 de septiembre, cuando participó tras más de un año y medio sin asistir. Según informó El País, en esta ocasión, Albares permaneció en una reunión en el Palacio de Viana, donde abordó junto a su homóloga de Andorra, Imma Tor, asuntos relacionados con la cooperación bilateral y las perspectivas vinculadas al Acuerdo de Asociación entre el Principado y la Unión Europea. El Ministerio de Asuntos Exteriores divulgó en un comunicado que España apoya dicho proceso de negociación.
La agenda institucional detalló que el encuentro de Albares con la ministra andorrana tuvo inicio a las 10:00, poco antes del arranque de la ceremonia de entrega de credenciales, que comenzó media hora más tarde. El subsecretario de Exteriores, Xavier Martí, representó a la Administración en el acto y acompañó a Felipe VI durante las recepciones, del modo en que se ha hecho en ediciones anteriores cuando el ministro titular no podía asistir, tal como precisó El País.
Los protocolos involucrados en la recepción de embajadores en el Palacio Real suponen la consolidación formal de los vínculos diplomáticos de España con otros estados y la ratificación de la figura del embajador como interlocutor válido entre los países. La entrega de cartas credenciales constituye, además, un primer encuentro entre la jefatura del Estado español y los máximos representantes diplomáticos acreditados.
La cobertura de El País remarcó que el acto mantiene la liturgia tradicional desde hace más de doscientos años, identificando la carroza de caballos como un complemento que simboliza la perdurabilidad de esta costumbre. En la secuencia, cada embajador atraviesa el recorrido hasta la sede real y presenta el documento firmado por el jefe de Estado de su país de origen, lo que permite la asunción formal de todas las funciones consulares y diplomáticas previstas en los tratados internacionales.
La presencia alternada de altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores en estos actos responde, según consignó El País, a la agenda institucional y a las prioridades de representación, mientras los contactos bilaterales con homólogos extranjeros continúan desarrollándose en otros puntos de la capital española.
La entrega de cartas credenciales marca el comienzo de una nueva etapa para los embajadores receptores, quienes, tras este trámite, pueden, según el protocolo, ejercer plenamente como representantes de sus respectivos gobiernos ante el Reino de España.

