Ábalos pide al Congreso que le deje participar telemáticamente desde la cárcel en las votaciones del Pleno

El exministro formalizó una solicitud ante la Mesa para ejercer voto remoto tras ser procesado por el Tribunal Supremo, lo que plantea por primera vez en la Cámara la posibilidad de sufragio parlamentario desde prisión en plena polémica judicial

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La solicitud de José Luis Ábalos para ejercer el voto a distancia desde un centro penitenciario ha generado un debate parlamentario inédito. Según detalló el medio, la petición se fundamenta en la reciente confirmación de su procesamiento por parte de la Sala de Apelación del Tribunal Supremo, en el marco de la investigación por presuntas irregularidades en la adjudicación de contratos de mascarillas durante la pandemia de COVID-19. Mediante un escrito elevado a la Mesa del Congreso y amparado en el artículo 82.2 del Reglamento del Congreso, Ábalos pide que se le permita votar telemáticamente en las votaciones del Pleno mientras se mantiene privado de libertad.

De acuerdo con la información publicada, Ábalos ha solicitado el uso de mecanismos digitales para no ver restringido su derecho a participar en los procedimientos parlamentarios en los que interviene como diputado del Grupo Mixto, tras haber sido suspendido de la militancia socialista a raíz de la evolución de las investigaciones judiciales. El medio consignó que la iniciativa se presentó días antes de una sesión plenaria relevante, planteando una cuestión no contemplada de manera expresa ni en precedentes ni en la normativa de la Cámara Baja.

Según publicó el medio, el exministro sostiene ante la Mesa que una denegación de su solicitud representaría, en sus palabras, “una vulneración sin precedentes y de extrema gravedad tanto en los derechos inherentes a cualquier diputado o diputada como a la representación de la ciudadanía”. Ábalos defendió ante la instancia parlamentaria que el Reglamento admite la intervención telemática de los diputados en casos de “especial gravedad”, sin prever limitaciones relacionadas con la privación de libertad, razón por la cual invoca la aplicación de una interpretación amplia de los derechos y garantías parlamentarias.

El escenario descrito no cuenta con antecedentes en el Congreso de los Diputados. Según fuentes parlamentarias citadas por el medio, la posibilidad de que un parlamentario vote desde prisión se enfrenta a interrogantes jurídicos e institucionales sin precedentes. El exministro, en su comunicación pública, recalcó que el Reglamento no prohíbe expresamente la participación de representantes electos que se encuentren sujetos a medidas privativas de libertad, haciendo hincapié en la relevancia de sostener el principio de representación política incluso en circunstancias excepcionales.

El medio reportó además que la solicitud coincide con un momento de especial interés político y jurídico, debido a la cercanía de una votación plenaria importante prevista para el jueves, la cual Ábalos aspira a integrar mediante el ejercicio remoto del voto. Según la información proporcionada, la resolución de este trámite recaerá en la Mesa del Congreso, órgano responsable de valorar si la petición procede con base en los términos del artículo 82.2 y si se extienden o no las garantías previstas en la norma a situaciones como la que atraviesa el exministro.

El proceso judicial que involucra a Ábalos —y que también señala al exasesor ministerial Koldo García— se centra en supuestas adjudicaciones irregulares de contratos sanitarios en el periodo más crítico de la crisis de la COVID-19. Según lo consignado por el medio, el auto de procesamiento fue firmado por el magistrado Leopoldo Puente y ratificado en segunda instancia, lo que impulsó la decisión del exministro de formalizar su demanda de voto telemático para no perder su papel en el Congreso durante el avance de las actuaciones judiciales.

El medio remarcó que la iniciativa de Ábalos abre una discusión que rebasa el marco legislativo-judicial habitual. Ahora el Congreso debe valorar si otorga una interpretación más extensa de las garantías parlamentarias y de protección de los derechos constitucionales de los representantes electos frente a situaciones límite que la ley no define de forma explícita. La respuesta institucional que adopte la Mesa podría sentar un precedente decisivo para la futura actuación ante diputados investigados, procesados o ya privados de libertad, cuyas circunstancias personales colisionen con su derecho a intervenir en la vida parlamentaria.

Según lo desarrollado por el medio, este debate se inscribe en un contexto de alta observación tanto a nivel social como institucional, donde el equilibrio entre la tutela de los derechos políticos y la exigencia de responsabilidad en los cargos públicos vuelve a situarse en el centro de la agenda legislativa y judicial. Este caso permanece bajo el foco de las principales instancias políticas y de control, que estudian la evolución de la investigación y la respuesta que la Cámara Baja ofrecerá ante una situación que exige interpretar el Reglamento del Congreso más allá de lo que sus preceptos habituales han contemplado.