Barcelona, 11 mar (EFE).- Los cuatro acusados de desatender a una veintena de ancianos en una residencia de Sant Quirze del Vallès (Barcelona), que presentaban signos de desnutrición por falta de alimentación y pésimas condiciones de higiene, han negado ante el tribunal que escaseara la comida y afirman que se les aseaba diariamente.
En la sección quinta de la Audiencia de Barcelona ha quedado este martes visto para sentencia el juicio contra estas cuatro personas -la administradora única, su marido, que era director y responsable higiénico-sanitario de la residencia Sanlisart, y la supervisora, que se enfrentan a una pena de hasta 47 años de prisión.
Además, se ha sentado en el banquillo de los acusados el administrador de la empresa de catering que proporcionaba los menús a la residencia, para quien la Fiscalía pide 5 años de cárcel, por supuestamente suministrar a diario, en connivencia con los responsables del centro, 18 comidas a repartir entre 24 ancianos, y falsear posteriormente las facturas para ocultar esta práctica y quedarse con el dinero aportado por la Generalitat.
Durante el juicio de este martes, los tres acusados de la residencia y el de la empresa de catering, que solo han contestado a las preguntas de sus abogados, han negado que se repartieran diariamente 18 menús para 24 ancianos y que se falsearan posteriormente los albaranes, unas practicas que habrían ocurrido al menos entre 2015 y 2016.
Han explicado, en este sentido, que había un "acuerdo comercial" por el cual la empresa de catering aplicaba descuentos a sus clientes más antiguos, como era el caso de esta residencia, pero que en realidad se proporcionaba un menú para cada residente: "Era un descuento comercial, no se servían menos menús, siempre se pedían 24" -comidas, una por anciano- y "siempre hubo alimentos suficientes para todos", han recalcado los procesados.
Los tres acusados de la residencia han rechazado también que los ancianos estuvieran sucios, y han subrayado que se les aseaba diariamente.
Los procesados han testificado, frente a las acusaciones del ministerio fiscal, que suministraban a los ancianos las medicaciones pautadas por el médico en su visita semanal a la residencia y que "ninguno" de ellos estuvo sobremedicado.
Durante el juicio, la fiscal ha elevado a definitivas sus conclusiones iniciales.
Según el ministerio público, los acusados incurrieron en una "intolerable dejación de sus funciones" al tener entre 2015 y 2016 a la veintena de ancianos del geriátrico en un estado de desnutrición y de "extrema precariedad y suciedad".
Para ahorrar costes, sostiene el escrito de acusación de Fiscalía, les daban menos comida de la necesaria, ya que repartían 18 menús entre 24 residentes, lo que provocó casos de desnutrición grave, como el de una anciana que medía 1,55 metros de altura y que llegó a pesar tan solo 33,6 kilos.
En su alegato final, la fiscal ha relatado el estado en el que se encontraban los ancianos cuando fueron trasladados de centro, tal como acreditan varios informes periciales.
Los ancianos llegaron a sus nuevos centros, ha asegurado "en condiciones higiénicas deplorables, también en cuanto a salud, como con úlceras por falta de atención y de movilidad, con los enseres personales muy sucios, con falta de medicación, con deshidratación y con problemas de nutrición". EFE


