Madrid, 2 mar (EFE).- Despertar el interés del sector privado para cerrar la "brecha financiera" en la conservación de fauna y flora es uno de los principales objetivos de la conmemoración este año del Día Mundial de la Vida Silvestre, ha explicado la secretaria general de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), Ivonne Higuero.
La jornada, que se conmemora mañana lunes bajo el lema 'Financiación de la observación de la vida silvestre: invirtiendo en personas y el planeta", busca promover el intercambio de ideas, la educación sostenible y la movilización de recursos para frenar la pérdida de biodiversidad.
La sede de la ONU en Ginebra (Suiza) acogerá el acto central de CITES en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat y este año el enfoque será la financiación para la conservación de especies, una meta que "requiere miles de millones de dólares para salvar más de un millón de especies en peligro de extinción", según Higuero.
El acuerdo financiero global obtenido en Roma esta misma semana en el curso de la COP16 de Biodiversidad mejora el panorama en este sentido.
Según datos de CITES, más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, pese a lo cual muchas especies están afectadas a día de hoy por la conocida como triple crisis planetaria (cambio climático, pérdida biológica, contaminación por residuos) que "amenaza la estabilidad de los medios de vida".
Solo los bosques albergan 60.000 especies de árboles, el 80 % de los anfibios y el 75 % de las aves y su entorno natural proporciona alimentos, medicinas e ingresos a 1.600 millones de personas.
El botánico y experto en conservación de la Universidad Complutense, Felipe Domínguez Lozano, ha ejemplificado los riesgos ecosistémicos que corren estas especies con el grave problema que enfrenta la Red de Parques Nacionales, sobre todo en alta montaña, donde plantas adaptadas al frío y las nevadas frecuentes "corren riesgo de desaparecer por el aumento de las temperaturas, al no poder crecer a más altitud debido a la escasez de agua y la superficie rocosa".
En el proyecto de investigación 'Análisis de tendencias y propiedades sobre conservación vegetal en los parques nacionales de España', Lozano evalúa la resistencia de la flora ibérica en relación a los cambios que se están produciendo y apunta que en áreas de clima más extremo, especialmente el sureste ibérico, "las zonas boscosas como los pinares de pino carrasco y los encinares están entre las más afectadas".
Otro ejemplo es el de los cultivos intensivos de olivos, que también "afecta al crecimiento de la flora original debido al cambio rápido y abrupto de los usos del suelo", lo que supone una muestra de cómo "los seres humanos somos responsables de lo bueno y lo malo”.
Lozano propone potenciar el turismo verde a través de actividades como guías, excursiones o safaris fotográficos, para financiar la conservación de la flora que, en el caso de la mediterránea, ocupa menos del 3 % de la superficie terrestre global, por lo que debe recibir "más atención", ya que "aunque no sea tan exótica, su rareza la convierte en un recurso valioso". EFE


