Felipe y el Levante: una obra por acabar

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Pedro Zamora

Valencia, 26 feb (EFE).- Felipe Miñambres ya es historia del Levante, club a cuya dirección deportiva llegó en febrero de 2022 y del que se marcha ahora tras no aceptar una “drástica” reducción en su contrato, que caducaba en junio de 2027, y sin haber conseguido el objetivo para el que se le fichó como director deportivo: tener al equipo en Primera División.

Según explicó este miércoles el propio Felipe en una extensa rueda de prensa, el consejero delegado y máximo accionista del Levante, Pepe Danvila, le comunicó en los últimos días que debía aceptar una reducción en sus emolumentos y como Miñambres no estaba dispuesto a aceptar dicho “rebajón”, los abogados de ambas partes deben acordar ahora la rescisión de su contrato.

Al margen de la dramática situación económica del Levante, con más de 100 millones de euros de deuda y una brutal reducción de costes en todas las secciones del club, la realidad deportiva dice que Felipe no ha conseguido sus objetivos sobre el terreno de juego.

Porque Miñambres, que en abril cumplirá 60 años y no tiene previsto retirarse de forma inmediata, llegó al Levante en febrero de 2022 con Quico Catalán como presidente del club y con el objetivo de seguir en Primera. Catalán acababa de despedir a Manolo Salvador como máximo responsable deportivo y se fijó en un Felipe que todavía trabajaba en el Celta de Vigo.

Miñambres aterrizó entonces en un Levante desahuciado, camino de Segunda División y con un inexperto Alessio Lisci como técnico, pues había ascendido del filial tras el despido de Javier Pereira. Con Felipe como 'jefe' tampoco cambió el rumbo del equipo, que aunque mejoró sus resultados descendió a Segunda División.

Ese verano de 2022 Felipe eligió a Mehdi Nafti como director del proyecto que debía ascender casi de forma obligatoria. Fichó a futbolistas como Bouldini, Musonda, Rober Ibáñez, Wesley o Fabrício, que no dieron el rendimiento esperado. Entre sus aciertos de aquel verano están Álex Muñoz o Joan Femenías, pero su principal error fue el de Nafti, al que despidió tras apenas nueve jornadas del curso 22-23.

Llegó entonces Javi Calleja y el Levante alternó los primeros puestos de la clasificación para acabar la temporada de la forma más cruel. Se quedó fuera del ascenso directo por la diferencia de goles con la UD Las Palmas y perdió, de penalti y en el último minuto de la prórroga, la final de la promoción de ascenso ante el Deportivo Alavés.

“No voy a olvidar ese partido”, dijo este miércoles Felipe en su despedida. No lo olvidará, pero lo digirió y volvió a armar un proyecto la temporada 23-24 que falló estrepitosamente. Mantuvo como jefe del banquillo a Calleja y, ya mermado por las dificultades económicas, firmó a jugadores como Oriol Rey, Dela, Andrés Fernández, Carlos Álvarez o Iván Romero, que ahora mismo son titulares indiscutibles.

Pero, azotados mentalmente por el desenlace ante el Deportivo Alavés y ya sin Catalán en la presidencia y con Danvila más preocupado por arreglar la delicada situación económica que por el terreno de juego, el Levante 23-24 tampoco salió bien. Los resultados no fueron los esperados y tras despedir a Javi Calleja en febrero de 2024 Miñambres se sentó en el banquillo hasta el final de curso.

Fue entonces, según ha desvelado Felipe, cuando el Levante amplió su contrato hasta 2027 y mientras Miñambres acababa como podía la temporada, ya que tras quince partidos dirigidos no fue capaz de meter al equipo en la promoción de ascenso a Primera División, Danvila escogía, con el visto bueno de Felipe, a Julián Calero para dirigir al Levante de la temporada 24-25.

Fue el pasado verano otro mercado de mínimos, aderezado por el regreso de Iborra y Morales, pero la apuesta por Calero está saliendo bien. Curiosamente, Felipe se marcha a falta de catorce partidos para acabar LaLiga Hypermotion y cuando el Levante, que es sexto a tres puntos del líder, se ha consolidado como uno de los principales candidatos a luchar por el ascenso a Primera División.

No está tan cerca de Primera como en aquella final por subir que disputó el Levante en junio de 2023, pero vuelve a acariciar con las manos su regreso a la élite del fútbol español. Felipe ya no lo celebrará, si se consigue, como director deportivo. Lo hará, como ha dicho, desde su asiento como abonado del Ciutat de València. EFE

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