Pablo Verdú
Elche (Alicante), 26 dic (EFE).- El año 2024 no trajo cambios en la gestión del Elche, propiedad del empresario argentino, Christian Bragarnik, ni en el modelo deportivo, aunque sí en la confección del cuerpo técnico, que se ‘desargentinizó’ tras la salida de la entidad del entrenador, Sebastián Beccacece, y sus ayudantes, así como de Mauro Óbolo, miembro de la dirección deportiva.
El propietario del Elche, que cumple su primer lustro al frente de la entidad, ha centrado sus objetivos en aumentar la base económica y social del club, que pretende acometer en breve una remodelación del estadio Martínez Valero.
El dirigente mantiene toda su confianza en el director general Pedro Schinoca, cada vez con más presencia en más parcelas de la entidad, incluso la deportiva, pero ha dado un giro en su política deportiva sin perder la esencia del gusto por el modelo de posesión.
La marcha de Beccacece y de todo su cuerpo técnico tras no cumplirse el objetivo de pelear por el ascenso llegó acompañada de una reestructuración del cuerpo técnico que afectó, entre otros, a Mauro Óbolo, incorporado por Bragarnik un año antes por su conocimiento del mercado sudamericano.
El empresario argentino cambió de rumbo y apostó por un experto en el mercado español, como Chema Aragón, ex director deportivo del Mirandés, para la reconstrucción de un proyecto ganador.
La relación con Aragón, sin embargo, apenas duró dos meses, ya que las discrepancias en los fichajes y los tiempos de negociación e incorporación de los futbolistas fueron latentes desde el principio.
Bragarnik entregó el banquillo del equipo a Eder Sarabia, su primera opción, del que valoró su estilo de juego, basado en la posesión y el juego de ataque.
Pero donde más se nota el giro del proyecto es en la confección de la plantilla. El Elche, al contrario de lo sucedido en anteriores proyectos deportivos, no incorporó ningún jugador argentino y el único sudamericano que se sumó al club fue el uruguayo Agustín Álvarez, cedido del Sassuolo italiano.
Al club llegaron jóvenes promesas españolas, como Yago de Santiago o Gerard Hernández, y europeas, como el austriaco David Affengruber, o jugadores contratados en el continente, como Diaby, Rashani o Sory Kaba.
Matías Dituro, Nico Fernández y Nico Castro son los tres argentinos en un Elche en el que los jugadores sudamericanos llegaron a ser mayoría en los primeros años de gestión del agente futbolístico.
Bragarnik, cuya presencia en Elche es menor que en otras etapas, sigue manteniendo la decisión final de todos los asuntos económicos del club y su voto es decisivo en la planificación deportiva, aunque en los últimos tiempos se ha mostrado más permeable y ha decidido mezclar los modelos argentino y español en busca de una fórmula que le permita devolver al club a la élite. EFE
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