Danza contemporánea y duelo se combinan en la comedia vitalista 'Nuestro último baile'

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Jose Oliva

Barcelona, 12 mar (EFE).- La danza contemporánea como vía de escape para un jubilado, que acaba de perder a su mujer, es el argumento del que se vale la cineasta suiza Delphine Lehericey en su película 'Nuestro último baile', con la que debuta en el cine la coreógrafa española La Ribot.

La película, que se estrena en las salas de cine españolas el próximo viernes, sitúa al espectador ante Germain (François Berléand), un jubilado de 75 años que intenta reconstruir su vida tras la pérdida repentina de su esposa.

Aunque su familia no se lo pone fácil y trata de sobreprotegerle con visitas inesperadas, llamadas incesantes y pilas de fiambreras en la nevera, la mente de Germain está en otra parte, cumpliendo una promesa que hizo a su mujer y que le introducirá de lleno en un mundo que le es completamente ajeno, el de la danza contemporánea.

Lehericey comenzó a escribir su tercera película durante el confinamiento, porque tenía mucho tiempo, y se inspiró en ese momento en que la gente se moría, y al mismo tiempo todo el mundo miraba mucho la televisión alimentándose de danza y de teatro.

"Quería escribir una historia en la que la ficción salvaba a la gente y en la que les daba esperanza; también quería hacer una comedia que fuera un poco más ligera que mis películas anteriores, que hablara del deseo en la última etapa de la vida, que es igual que cuando eres adolescente", ha explicado la directora en una entrevista con EFE.

La propia directora había hecho dos películas centradas en adolescentes, 'Puppylove' y 'El horizonte', y quería "demostrar que el deseo no envejece, aunque lo haga el cuerpo".

Lehericey, que comenzó profesionalmente en el mundo del teatro y que filmó mucha danza contemporánea, ha vuelto con 'Nuestro último baile' a su primera familia para ahora mostrarla en el cine.

Trabajar con François Berléand, ganador del premio César, fue, según la cineasta suiza, muy fácil, porque es "un actor muy generoso, sin miedo al ridículo, divertido, que tenía muchas ganas de participar en este proyecto, y, además, de joven ya había interpretado teatro contemporáneo".

La película aborda con comicidad la cuestión de la hiperprotección de los hijos hacia sus padres mayores: "La familia es mi campo de exploración y me gusta hablar de familias funcionales o incluso disfuncionales, y resulta cómico ver a padres que envejecen y parecen niños para los hijos, y a esos hijos que también son adultos pero tienen comportamientos infantiles".

Las cartas que Germain escribe a su esposa ausente están inspiradas, reconoce la directora, en su abuelo, que falleció en noviembre del pasado año, pero que cuando su abuela de 96 años tuvo la covid se dedicó a escribirle cartas mientras ella estuvo aislada.

Para la película, Lehericey contó con la artista multidisciplinar madrileña La Ribot, Premio Nacional de Danza y Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, que se ha encargado de la coreografía del filme y que además se ha estrenado como actriz, interpretando a un curioso personaje que lleva su propio nombre.

La Ribot ha explicado a EFE que el guión le pareció "muy interesante por poner juntos un duelo y ese momento de tristeza de la vida con la danza contemporánea, y además, en vis cómica, y a eso se suma que el entendimiento con Delphine (Lehericey) fue rodado desde el principio".

La coreógrafa no ve raro interpretarse a sí misma: "La idea inicial mostraba a una diva que trata mal a los bailarines, pero yo le decía a Delphine que no somos así, es mucho más suave, todo es más natural y más en equipo y eso se acabó limando mucho en el guion".

Para la coreografía que se muestra en la película, La Ribot recurrió a fragmentos de obras de su carrera que se adaptaban bien a lo que quería la directora.

La circunstancia de trabajar con sus bailarines profesionales y con actores que no lo son no entorpeció el resultado final, porque "Delphine nos dio mucho tiempo para trabajar, cosa rara en el cine", destaca.

Preguntada por la relación entre la danza contemporánea y el cine, La Ribot asegura que lo que más le interesa de ella es la cámara: "Creo que el movimiento de la cámara es lo que me emociona muchísimo en las dos cosas, en el cine y en la danza, donde la cámara es el cuerpo".

La Ribot atribuye el éxito del filme, premio del público en el Festival de Cine de Locarno, a que "es una película muy tierna que da acceso a temas como el duelo, la vejez y la danza contemporánea".

Tras el estreno, La Ribot afronta varios proyectos en España, con una exposición en la galería Max Estrella de Madrid, un proyecto en el madrileño centro Condeduque y en abril con una obra en el Teatre Nacional de Catalunya de Barcelona. EFE

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