Girona, 11 dic. (EFE).- El cadáver rescatado del mar el pasado sábado frente a Santa Cristina d'Aro (Girona) es el de un vecino de Sant Feliu de Guíxols, de 66 años, que llevaba unos días desaparecido, según fuentes cercanas a la víctima.
La autopsia ha confirmado la muerte por ahogamiento y, a falta de ratificación oficial, toda la investigación apunta a que la identidad es la de esa persona a la que se buscaba desde la semana pasada.
La desaparición de J.B.J., de nacionalidad española, la había denunciado un familiar el pasado viernes día 8 ante los Mossos d’Esquadra, aunque la última vez que se había sabido de él era el pasado martes día 5.
Los forenses del Instituto de Medicina Legal (IMLC) de Girona le han practicado este lunes la autopsia, que ha confirmado que pereció ahogado hace unos días.
La unidad de Policía Judicial de la Guardia Civil que lleva la instrucción del caso intenta esclarecer las últimas horas de vida de la víctima para saber qué sucedió, aunque que la hipótesis que toma más fuerza es que el hombre saltara voluntariamente al agua.
Al mediodía del pasado sábado, los tripulantes de una barca de recreo que pescaban frente a la cala Vallpresona, perteneciente a Santa Cristina d’Aro pero situada entre Sant Feliu de Guíxols y Tossa de Mar, divisaron el cuerpo, alertaron a Emergencias y la Policía Marítima de los Mossos d’Esquadra, con base en Palamós, acudió al lugar y rescató el cadáver.
Esos agentes a bordo de la embarcación Cap de Creus sacaron el cuerpo del agua y lo trasladaron hasta el puerto de Sant Feliu de Guíxols.
Una vez llegó el forense, sobre las 15:00 horas, se llevó a cabo el levantamiento del cadáver y se lo trasladó al Instituto de Medicina Legal (IMLC) de Girona, donde se le ha practicado la autopsia.
La Guardia Civil y el juzgado de guardia de Sant Feliu de Guíxols se hicieron cargo de la instrucción del caso para averiguar inicialmente la identidad de la víctima, que iba vestida, pero no identificada.
Los investigadores revisaron las denuncias de desapariciones en la zona y apuntan finalmente a J.B.J., del que se da la circunstancia de que, en 1980, con 23 años, se hizo conocido por ser “el hombre que sólo ríe”, tras ser encontrado en un bosque del cantón suizo de Berna, cerca de la frontera francesa, aquejado de amnesia, sin capacidad de hablar, y con la sonrisa como única reacción.
Los médicos informaron a EFE en aquel momento de que la situación en que se encontraba podía deberse, probablemente, al consumo de frutos silvestres durante su permanencia en el bosque.
El joven fue hallado por una patrulla y, ante su incapacidad para el recuerdo y la expresión verbal, fue puesto en tratamiento psiquiátrico.
La policía difundió su fotografía en todos los periódicos y un gendarme de aduanas recordó que, cuando el joven entró en territorio suizo, había comprobado su identidad y llevaba pasaporte español expedido en Girona. EFE
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