Madrid, 14 nov (EFE).- El poder transformador de la alegría es la base de la obra 'Alegría Station', que nace del "teatro documento" de Colombia, Francia y España, con testimonios de personas "maltratadas, inmigrantes e internos en un hospital psiquiátrico" con un punto en común: la "alegría puede subsistir".
Así lo ha explicado este martes Natalia Menéndez, directora de la función y de la que parte la idea original junto los actores colombianos protagonistas de la obra, Ximena Escobar Mejía y Leonardo Echeverri.
Escrita por Elena María Sánchez, se estrena el 16 de noviembre en las Naves del Español en Matadero y refleja cómo en las peores situaciones "hay lugares comunes donde la alegría puede subsistir", detalla Natalia Menéndez, que después de realizar talleres en diferentes espacios, donde presumiblemente no habita la alegría, la percepción cambia y a partir de ahí "empezamos a construir".
La historia parte de una arquitecta que recibe el encargo de construir un espacio capaz de generar alegría. Tras realizar un exhaustivo acopio de información, comprueba que el conocimiento teórico no es suficiente para conocer las diferentes facetas de la alegría, su origen y sus efectos.
Decide, entonces, poner en marcha un experimento para observar de manera minuciosa cómo opera la alegría en la vida de más de una veintena de personajes.
"Queríamos sintonizar con la alegría, de ahí 'station'", justo ahora que se percibe un mundo "irritado, molesto, con ciertas dosis de angustia", señala Menéndez.
Una pieza inspirada en una mujer colombiana, "con una vida muy dura, pero a pesar de ello siempre con una sonrisa".
Ximena Escobar Mejía y Leonardo Echeverri son los directores de Teatro Azul (Armenia-Colombia), un espacio en el que según ellos mismos indican tratan temas que "consideramos relevantes para la sociedad", ambos interpretan 20 personajes que buscan contagiar su alegría desde diferentes puntos de vista.
Echeverri asegura que 'Alegría Station' busca contar que se puede ser alegre desde la sencillez de un saludo, y muestran la percepción de un ciclista, de una mujer de la limpieza a una cocinera; de un campesino a un premio Nobel.
"Cuando te liberas de la cárcel del intelecto y sus escudos nace esa sabiduría que te permite conectarte también con la gratitud", e incide que a menudo se nos olvida "lo cotidiano. Hay que ejercitar la alegría para saborear esos instantes".
Para Ximena Escobar la preparación de esta obra ha sido "una conversación entre dos mundos" y confía en que el público, "colaborador necesario en esta función", forme parte de ellos.
En esa misma línea, Menéndez propone que el "espectador vaya con espíritu de colaboración, además de observación, dos prismas diferentes" con los que disfrutar del espectáculo.
Una pieza que rinde homenaje a Buster Keaton y a su mediometraje 'El gran espectáculo', en el que él realizaba todos los personajes con humor y mucha técnica en el montaje, y el otro es a Colombia y a la región del eje cafeTero: el Quindio. EFE
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