Valladolid, 28 oct (EFE).- El deportista Maor Lasri, jugador israelí del Fundación Aliados de Valladolid (Baloncesto en silla de ruedas) está viviendo momentos difíciles.
Se halla a más de 5.000 kilómetros de su casa, en Kfar Yona (Israel), donde ha dejado a sus padres y a un hermano de 17 años, además de muchos amigos, algunos de los cuales, están en el ejército.
Con su familia está en contacto diario, y sabe que están bien, al menos, por ahora. Sus amigos, aunque en ocasiones no hay buena cobertura, le actualizan la situación y le cuentan cómo se van desarrollando los acontecimientos, ha explicado este sábado a través de una nota de prensa.
Un mes en España
Aunque lleva poco más de un mes en España, desde que llegó al club de baloncesto en silla de ruedas vallisoletano, entiende bastante bien el idioma, pero por ahora prefiere explicarse en inglés. No obstante, el español no le es extraño, ya que su abuela es de Melilla y, por tanto, al ser de origen sefardí, cuenta con la nacionalidad española.
Maor tiene 21 años y explica que su gente está sufriendo bombardeos "todo el día" y que, si bien no están en primera línea de fuego, al ser una zona central "en la que es difícil que pueda entrar Hamás", no están libres de la tragedia que se sufre.
"Entraron 2.000 terroristas en una zona fronteriza entre Gaza e Israel mientras estaban celebrando el festival Nova, y mataron a trescientas personas. Luego arrasaron casas, atacaron a familias enteras, incluidos bebés, y secuestraron a más de doscientas personas", ha relatado.
Una tragedia
En total, desde que comenzara esta guerra, según ha comentado Maor a su club, han atacado a más de 3.500 personas. "Es una situación horrible", detalla el joven jugador del conjunto vallisoletano.
En su opinión "esto es solo porque odian a los judíos: se está repitiendo el mismo horror que con los nazis", ha añadido Maor, quien sufre al ver los vídeos de lo que sucedió hace dos semanas, sabiendo que se encuentra muy lejos de sus seres queridos.
Sus compañeros de equipo están muy pendientes de él y que no le dejan ni un minuto solo, por lo que se siente arropado en esta estancia en Valladolid, aunque a veces siente impotencia, al no poder abrazar a los suyos en estos momentos tan complicados. Por eso ha querido ayudarles "dando visibilidad a la situación que se vive en Israel".
Situación incomprensible
Es una situación que no comprende y que cree que tiene difícil solución porque "hay gente que no quiere a los judíos y que no quiere convivir con ellos", por eso cree que el objetivo tiene que ser "destruir a Hamás", porque sabe que "hay muchos palestinos que no están de acuerdo con ellos, y también los civiles de allí están pagando la barbarie".
Y, de hecho, hay palestinos trabajando en Israel, como Yosra, la mujer que atiende en su casa y con la que se ha criado, que es palestina, y que ahora tiene problemas para llegar al trabajo. Lo sabe porque mantiene el contacto con ella, según ha relatado.
No sabía, cuando fichó por el Fundación Aliados, que la guerra volvería a su país, y salió de allí con la ilusión de poder jugar "en la mejor liga del mundo" y hacerlo además al lado de su compañero, Radi Dagamin, que ahora tendrá más complicado llegar a Valladolid, al surgir el conflicto bélico.
También sabía que iba a jugar con dos iraníes, Omid Hadiazhar y Amirreza Ahmadi, lo que no suponía ningún problema, aunque "también hay cierta fricción entre los países", pero no ha podido compartir aún vestuario con ellos porque llegan en noviembre.
Tiene claro que le encantaría que sus padres fueran a Valladolid de visita, pero le gusta que residan en Israel y poder vivir allí "su vida judía", de la que se siente orgulloso, ya que en España resulta complicado encontrar cosas relacionadas con su cultura, ha añadido.
Salvo en Madrid, donde hay una comunidad judía, y en esa zona, situada en el barrio de Chamberí, se puede encontrar comida Kosher o rezar en la sinagoga, y poder cumplir así las normas religiosas basadas en la Torá y en el Talmud.
Maor entiende que todo el mundo tenga una opinión sobre el conflicto entre Israel y Palestina, pero "nadie sabe lo que es vivir allí y no han experimentado ese odio hacia un pueblo· EFE
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