Una española en Miami paga 14 euros por un zumo y se indigna con las propinas que se dan en Estados Unidos: “Encima me han mirado mal”

La joven ha contado que el precio inicial aumentó tras aplicar impuestos y el porcentaje mínimo sugerido en la pantalla de pago de un local de comida para llevar

Una española en Miami cuestiona el precio final de un zumo tras sumar impuestos y propina.
Una española en Miami cuestiona el precio final de un zumo tras sumar impuestos y propina. (@danielamcarena)
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Daniela, una española en Miami, ha relatado su experiencia tras comprar un zumo después de entrenar en la ciudad estadounidense. La joven ha cuestionado el precio final de la bebida y el sistema de propinas que encontró en el local, ya que el importe inicial aumentó con los impuestos y con un cargo voluntario que, según cuenta, aparecía sugerido en la pantalla de pago.

El episodio refleja una diferencia habitual entre el consumo en España y Estados Unidos, pues el precio anunciado no siempre coincide con la cantidad final que abona el cliente. En su caso, Daniela asegura que la compra, que partía de 11,20 euros, terminó en 14,04 euros por un zumo para llevar.

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Daniela explica que decidió detenerse a comprar la bebida tras salir del gimnasio. Al ver el precio, asumió que se trataba de un importe elevado, aunque lo vincula a su estancia en la ciudad estadounidense.

Impuestos y propinas elevan la cuenta

“Me he ido a comprar este zumo después del gimnasio y básicamente costaba 11,20”, relata. “Dices: ‘Qué caro’. Pero bueno, estamos en Miami, venga, me gasto los 11,20 en un zumito”.

La joven señala que, al momento de pagar, se añadió un importe correspondiente al impuesto sobre la venta. “Después de los 11,20 te viene el tax, que es como el IVA, que es un euro más. Ya vamos por 12,20”, afirma.

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La comparación con el impuesto al valor agregado español forma parte de su explicación sobre el desembolso final. Daniela recalca que el producto no incluía servicio de mesa ni atención directa de un camarero, porque se trataba de una compra para retirar en el establecimiento. “Es un sitio de estos que te coges y te vas. Ni siquiera te paras a comer en una mesa, ni te sirven ni nada”, sostiene.

Tras sumar el impuesto, Daniela asegura que el sistema de pago mostró varias opciones de propina. Según sus declaraciones, el establecimiento sugería dejar entre un 15 % y un 25 % del total, incluso para una compra que no había requerido atención en mesa.

Dejó el mínimo

La española dice que conocía las costumbres de consumo en Estados Unidos y que, por ese motivo, eligió la alternativa más baja disponible. “Son las reglas del juego y sé que aquí es así”, explica antes de precisar que dejó un 15 %. La decisión elevó el precio final de la bebida a 14,04 euros. “A esos 12,20 ya se le ha sumado 14,04. O sea, ya vamos por 14,04 por un zumo”, señala.

Su malestar no se limitó al coste, ya que Daniela cuenta que percibió una reacción negativa de la persona que la atendió tras elegir la propina mínima sugerida. “Me he ido y me ha mirado mal, porque le he dejado lo mínimo que se podía dejar de propina”, afirma. La joven cuestionó que esa expectativa se trasladara a una transacción sin servicio personal. “Ya era, en mi opinión, una pasta, para no haber hecho nada”, añade.

En la parte final de su relato, Daniela insiste en que el resultado de la compra le pareció desproporcionado. “Me he comprado un zumo por 14,04 y me han mirado fatal”, resume. También rechaza la idea de que una propina elevada estuviera acompañada por una atención especialmente cercana. “Aquí se curran las propinas y son muy simpáticos, a lo mejor, quizá... Pero es que no, no son simpáticos”, concluye.

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