Así es el método abortivo que Sanidad quiere llevar a los centros de salud: para embarazos de menos de nueve semanas, dos pastillas y una efectividad “que supera el 95%”

Con este cambio legal, las mujeres podrían acudir al médico de cabecera para interrumpir su embarazo

La ministra de Sanidad, Mónica García, interviene durante el acto ‘Abortar sin barreras: del reconocimiento del derecho a la garantía efectiva del acceso’, en la sede del Ministerio de Sanidad, a 28 de septiembre de 2026, en Madrid (España).
La ministra de Sanidad, Mónica García, interviene en un acto por el Día Mundial del Aborto. (A. Pérez Meca / Europa Press)
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El Ministerio de Sanidad ha anunciado su intención de llevar el aborto farmacológico a la atención primaria. “Queremos que las mujeres elijan este método cuando sea de acuerdo a su situación y que puedan acceder a él a través de sus centros de salud con información clara, precisa, con profesionales preparados y con acompañamiento antes, durante y después”, expresó este lunes la ministra Mónica García.

El método farmacológico es el más sencillo y menos invasivo para interrumpir el embarazo y España ya lo contempla dentro de la atención sanitaria pública. De hecho, supone más del 30% de las interrupciones voluntarias del embarazo que se realizan. Sin embargo, el acceso concreto depende del circuito asistencial establecido por cada comunidad autónoma. Lo que ha planteado ahora el Ministerio de Sanidad es facilitar que pueda prestarse desde los centros de salud de atención primaria, facilitando el procedimiento para las interesadas.

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La ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado este lunes que su departamento impulsará la incorporación del aborto farmacológico a la cartera de servicios de Atención Primaria. (Europa Press)

La intención del ministerio es reducir barreras a la hora de abortar en la sanidad pública, una tarea pendiente del Sistema Nacional de Salud (SNS). Los últimos datos oficiales, relativos al año 2024, muestran que cerca de ocho de cada diez procedimientos se realizan en la sanidad privada. El efecto en la vida cotidiana sería directo, según García. Supondría “ahorrarte un desplazamiento, saber a quién llamar si tienes una duda, sentir que hay un equipo que te conoce y te acompaña”, dijo la ministra.

El ginecólogo y portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), Abel Renuncio, aplaude la medida y considera que el procedimiento se puede realizar sin riesgos desde el centro de salud, salvo en casos complejos, como un embarazo ectópico.

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¿Cómo funciona el aborto farmacológico?

El especialista ha explicado a Infobae cómo funciona este método abortivo. Se trata de un procedimiento indicado para embarazos de nueve semanas o menos, según las guías del Ministerio de Sanidad, y tiene una efectividad “que supera el 95% y muchas veces el 99% de éxito”, asegura Renuncio.

El procedimiento precoz necesita de dos fármacos: la mifepristona y el misoprostol. Por el momento, el primero tan solo puede indicarse dentro del ámbito hospitalario, pero Sanidad plantea modificar su ficha técnica para permitir que en la atención primaria también pueda recetarse.

Ecografía. (Europa Press)
Ecografía. (Europa Press)

La mifepristona es el primer fármaco y “la piedra angular del tratamiento”, dice Renuncio. Su función es detener el desarrollo del feto, un proceso conocido como paro embrionario. Se debe tomar una dosis de 200 miligramos.

A las 24 o 48 horas, dependiendo de la semana de gestación, se completa el tratamiento con pastillas de misoprostol, que provocan contracciones y la expulsión del contenido uterino. En este caso, la dosis se adapta a la respuesta de cada paciente y el tiempo de gestión, si bien la recomendación general es de 800 microgramos, repartidos en cuatro comprimidos. Los comprimidos se colocan en la boca, haciendo contacto con la mejilla, la encía o el labio inferior hasta disolverse. También pueden administrarse por vía vaginal, que “tiene ventajas porque actúa más rápidamente y tiene menos efectos secundarios”, dice Renuncio.

El proceso comienza entre los 30-60 minutos siguientes a su administración y dura de cuatro a seis horas. Una vez comenzado, las pacientes van a experimentar un sangrado abundante y dolor. En ocasiones, pueden también sentir escalofríos, fiebre, mareos, náuseas, vómitos e incluso diarrea.

¿Todas las mujeres pueden hacerlo?

Como norma general, cualquier paciente puede utilizarlo, pero existen contraindicaciones. “Básicamente, que haya una alergia a alguno de los medicamentos, pero es algo muy raro”, dice el ginecólogo. Embarazos ectópicos, problemas renales o hepáticos también pueden condicionar el uso de estos fármacos. Tampoco es recomendable para personas con anemia crónica o trastornos hemorrágicos, pues implica un sangrado importante.

Igualmente, el proceso puede tener complicaciones. Si el dolor es extremo o el sangrado es demasiado abundante (que llena una compresa en una hora o menos durante dos horas consecutivas), si la fiebre supera los 38 grados o si las náuseas no desaparecen a las 24 horas, se debe acudir a un médico.

¿Puede utilizarse más allá de las nueve semanas?

Aunque la recomendación general a partir de las nueve semanas es recurrir al método quirúrgico, “ya muchas sociedades lo recogen mínimo hasta la semana 12 en el ámbito ambulatorio y, entre la 12 y la 14, se podría hacer en algunos contextos hospitalarios”, dice Renuncio. No obstante, Sanidad advierte que en estos casos “la evidencia y la fuerza de las recomendaciones basadas en la misma es menor”.

El método precoz podría plantearse hasta la semana 14 de embarazo. A partir de esta fecha y hasta las 22 semanas, España permite el aborto cuando la vida de la madre corre peligro, y más allá de esta barrera, se plantea solo en caso de riesgo de graves anomalías en el feto. En este caso, lo que cambia es la dosis de misoprostol. “No se utilizan dosis tan altas por encima de la semana 14, porque el riesgo de lesión o rotura uterina es mayor por la sensibilidad que tiene”, explica el doctor.

Una buena medida que “no debe ir sola”

Un grupo de personas durante una concentración para exigir el aborto libre en la Sanidad Pública, bajo el lema 'No nos vamos. Ayuso, nos quedamos' en la sede de la Comunidad de Madrid en Sol, a 23 de octubre de 2025, en Madrid (España).
(Foto de ARCHIVO) Un grupo de personas durante una concentración para exigir el aborto libre en la Sanidad Pública. (Diego Radamés / Europa Press)

La Asociación por los Derechos Sexuales y Reproductivos, coordinadora del proyecto quieroabortar.org, ha valorado positivamente la medida, pero opinan que “no debe ir sola” ni “obviar los riesgos que puede tener impulsar exclusivamente el aborto farmacológico”.

En opinión de su directora, Sílvia Aldavert, la iniciativa “hace mucho más accesible el aborto para las mujeres de aquellas comunidades en las que no hay ningún centro que los haga y a las que están en situaciones más vulnerables”, pero “pueden verse también con la inequidad de no poder elegir” entre los dos procedimientos. Pide, a su vez, que se acompañe “de una formación y acompañamiento a estos profesionales de la sanidad pública”.

“Tenemos que preguntar a las mujeres qué necesitan, qué quieren según su momento vital y su situación y poder, como sistema, ofrecer ese acceso al aborto en las mejores condiciones”, concluye.

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