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‘Barcelonaventura’, una sátira para redescubrir la ciudad que un día perteneció a los barceloneses y ahora está en manos de los turistas: “Ya no tiene identidad”

Carlos Ramírez, más conocido como La Calva Tatuada en redes sociales, publica un libro sobre la gentrificación de una ciudad condal invadida por el turismo que desplaza a los vecinos y acaba con el comercio local

Turistas en las inmediaciones del Hotel W, a 5 de agosto de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)
Turistas en las inmediaciones del Hotel W, a 5 de agosto de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)
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¿Qué es más sencillo: encontrar una aguja en un pajar o a una persona que hable catalán en el centro de Barcelona? Es una pregunta que podría sonar absurda hace unas décadas, pero que la mayoría de barceloneses responderían con espanto y certeza a día de hoy: la aguja. Los turistas han inundado las calles, los comercios y las casas, que ya no son viviendas, sino encantadores apartamentos de 40 metros cuadrados a solo unos minutos de la Barceloneta o de la Sagrada Familia.

El turismo internacional sigue batiendo récords en España. Este año, según las estimaciones de Oxford Economics, el país podría superar el hito de los 100 millones de visitantes. El año pasado se quedó a las puertas con 96,8 millones. Barcelona, con una presión creciente sobre su tejido urbano, recibió en 2025 más de 16 millones de turistas solo en la ciudad. Si se suman las cifras de la región, superó los 26 millones de visitantes, según el Informe de la actividad turística en Barcelona 2025.

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El mismo informe subraya que la oferta de alojamiento turístico sigue expandiéndose, a pesar de las restricciones, y los barrios periféricos comienzan a experimentar el mismo proceso de gentrificación que desplazó al comercio y los vecinos del centro. Ante este escenario cada vez más cargado de figurantes, Carlos Ramírez —profesor y divulgador a través de las redes sociales donde es conocido como La Calva Tatuada— lanza el ensayo BarcelonAventura. El parque temático de tu vida (Montena, 2026). En 200 páginas, el barcelonés reformula la novela coral con todos esos nuevos personajes que inundan la ciudad -expats, turistas, inversores, agentes inmobiliarios sin escrúpulos...- que le sirven para reflexionar desde la sátira sobre el modelo hacia el que ha virado la capital catalana y las consecuencias que están pagando sus habitantes.

Portada del libro. (Montena)
Portada del libro. (Montena)

Ramírez percibe una aceleración en la transformación urbana de Barcelona -que ya sufría desde hace décadas tras los Juegos Olímpicos del 92- desde la pandemia. En conversación con Infobae, cuenta que, tras la apertura al trabajo en remoto, la ciudad se convirtió en destino para nuevos residentes internacionales que buscan “ventajas fiscales” y la romantizada vida barcelonesa.

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La llegada masiva de visitantes y los llamados expats ha impactado de forma directa en el precio del techo y en la vida cotidiana: “Ya no es solo la vivienda, que es lo que más nos limita, sino que te vas a tomar un café y el precio ha aumentado muchísimo en según qué barrios”. El divulgador observa que, aunque Barcelona siempre fue una ciudad internacional, en su adolescencia encontraba más espacios accesibles y pensados para la gente local. Recuerda que era habitual ser atendido y comprendido en catalán en los comercios del centro, algo que hoy, reconoce, se ha vuelto “imposible”.

El avance de la turistificación y la desaparición de lo local han generado un sentimiento de desarraigo. Para Ramírez, la ciudad se ha convertido en un entorno uniforme y despersonalizado, donde cada vez es más difícil distinguir Barcelona de cualquier otra capital europea sometida a los mismos procesos de globalización y especulación. “Ya no tiene identidad, no tiene personalidad. Me siento en Copenhague, me siento en París, me siento en una ciudad europea de pan con mantequilla. Y es un bajón extremo”.

Varios turistas se hacen fotos junto a la Sagrada Familia, a 15 de marzo de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)
Varios turistas se hacen fotos junto a la Sagrada Familia, a 15 de marzo de 2024, en Barcelona. (David Zorrakino / Europa Press)

Reconoce que el fenómeno se expande “radialmente”, afectando no solo a la capital, sino también a los municipios limítrofes. Ramírez subraya que la presión sobre la clase trabajadora se incrementa, mientras la presencia de comercios dirigidos a la población local disminuye. Recuerda con nostalgia una ciudad donde existían negocios con personalidad propia, productos únicos y una vida de barrio que permitía el uso cotidiano del catalán. Ahora, afirma, “todo son franquicias y multinacionales”.

Las políticas públicas no acaban de cuajar

El barcelonés considera que la administración tiene margen de maniobra para proteger el comercio local y regular el impacto del turismo, aunque duda que haya voluntad política real para hacerlo: “Si sigue gobernando el PSOE o el Partido Popular, o sea, estos partidos del régimen, no habrá ningún cambio. A nadie le importa que haya vecinas o no”.

Ramírez critica que los intereses de los políticos están alineados con las élites económicas y que, aunque reconozcan públicamente el problema, no actúan para proteger a los vecinos: “Dicen que es el problema. Compartimos diagnóstico y tú dices: ‘Lo ha entendido, harán algo’. No. Lo están diciendo para hacerse de izquierdas, pero sus intereses están con quienes les financian, dónde van a acabar después de esa etapa de la política. Están con las élites”.

Dos mujeres se hacen un selfie en el interior de la catedral de la Sagrada Familia. (David Zorraquino / Europa Press)
Dos mujeres se hacen un selfie en el interior de la catedral de la Sagrada Familia. (David Zorraquino / Europa Press)

La desconfianza hacia la clase política le lleva a llamar a sus vecinos a la acción: “Esto no va a cambiar a no ser que nos organicemos y ocupemos las instituciones nosotras mismas”.

Sátira e ironía para llegar a todas partes

Ramírez apuesta por la sátira y la ironía como herramientas centrales en su labor divulgativa en redes y en la escritura de BarcelonAventura porque, considera, que es un lenguaje que llega mucho más lejos. Inicialmente, contempló un enfoque más académico para el libro, pero decidió adoptar el humor como vía para conectar con el público y facilitar la entrada a discursos críticos: “Siempre he pensado que el humor es una manera de conectar muy fácil y que a partir de ahí es como quizá mucho más fácil colar según qué discursos”.

El resultado es una obra que combina denuncia social y análisis crítico con un lenguaje cercano y satírico, que busca la reflexión sobre la turistificación, la gentrificación y la pérdida de identidad local de Barcelona, pero que también se puede aplicar a Málaga, Mallorca, Tenerife o cualquiera de las regiones españolas en las que la vida cotidiana de los vecinos se ha visto interrumpida por la llegada de aquellos que quieren disfrutar de sus playas, sus vistas y sus casas.

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