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Roberto Barcala, experto en socorrismo, explica cómo evitar los ahogamientos: “Saber nadar no te inmuniza porque puede haber corrientes de retorno y otros riesgos”

Más de 300 personas han fallecido por ahogamiento en espacios acuáticos españoles en lo que va de año

Vista de la bandera roja en la playa de El Saler, en Valencia. (Jorge Gil / Europa Press)
Vista de la bandera roja en la playa de El Saler, en Valencia. (Jorge Gil / Europa Press)
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Más de 300 personas han fallecido por ahogamiento en espacios acuáticos españoles en lo que va de año, según datos de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Son los meses de verano, con la llegada de turistas nacionales e internacionales a las playas y el calor que empuja a las zonas de baño, cuando se produce un aumento significativo de estas muertes prevenibles.

Al año, fallecen alrededor de 400 personas en playas, ríos, lagunas y piscinas a lo largo de todo el país y los expertos aseguran que esa cifra podría reducirse considerablemente e incluso llegar a cero con planificación y educación preventiva. Roberto Barcala, catedrático de la Universidad de Vigo y especialista en socorrismo, explica a Infobae que son medidas muy básicas que están al alcance de la mano de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Solo hace falta voluntad.

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En primer lugar, Barcala señala que no se debería esperar a los meses de verano para la contratación de socorristas, ya que el cambio climático ha traído consigo el adelanto de la época de baño. El pasado mes de mayo ya veíamos en España playas repletas de bañistas. “Hay comunidades muy enfocadas al turismo que sí que tienen socorristas durante muchos meses del año, como Canarias o Baleares, pero las comunidades del norte, por ejemplo, solo los tienen en julio y agosto”, subraya. Y, con los termómetros apretando desde mayo, no es suficiente. En este sentido, llama a las autoridades locales a la reflexión: “No hay reparo por gastar en una fiesta, traer a la mejor orquesta o poner los mejores fuegos, pero hay reticencias a la hora de poner más socorristas”.

En segundo lugar, Barcala aboga por la formación desde la infancia y recuerda que las charlas y cursos en materia de seguridad vial que se imparten desde hace décadas han resultado muy útiles, de modo que se podría aplicar el mismo sistema. En este sentido, también recuerda la importancia de educar a los mayores y advertir en cada zona de baño de los posibles peligros, como las corrientes de resaca en el mar o las corrientes propias de los ríos.

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Cómo evitar los ahogamientos

Para minimizar el riesgo, Barcala aconseja seguir unas recomendaciones muy sencillas.

  1. Manejarse en el agua y buscar los espacios más seguros: “Todo el mundo debería saber nadar, pero saber nadar no te inmuniza del ahogamiento, porque puede haber corrientes de retorno u otros riesgos que desencadenen. Por lo tanto, lo primero, es buscar zonas de baño vigiladas. En las playas donde hay socorristas, el porcentaje de ahogamientos es muy bajo”.
  2. Respetar las banderas y las condiciones climatológicas. “Si hay una bandera roja o condiciones adversas, mejor no bañarse y optar por otra actividad”.
  3. Bañarse en compañía. “Si tenemos un problema en el agua, alguien puede alertar a los servicios de emergencias porque está pendiente de nosotros. Si vamos a nadar solos y nos mareamos, podemos ahogarnos y nadie quizá nos pueda ayudar”.
  4. Conocer riesgos de los espacios acuáticos. En el mar, es importante saber que existe corrientes de retorno," flujos de agua que retornan hacia el mar y contra los que es absolutamente inviable nadar. Lo que tenemos que hacer es nadar hacia los lados hasta encontrar una ola que nos saque a tierra". En los ríos, “el flujo genera remolinos que pueden empujar hacia una piedra semisumergida o presionarte contra una roca que esté en el río”.
Un hombre vende sombrillas en la playa de la Malagueta, donde la máxima de la temperatura alcanzará los 27 grados en Málaga, a 19 de mayo de 2026. (EFE/Jorge Zapata)
Un hombre vende sombrillas en la playa de la Malagueta, donde la máxima de la temperatura alcanzará los 27 grados en Málaga, a 19 de mayo de 2026. (EFE/Jorge Zapata)

Un peligro “silencioso y poco escandaloso”

El ahogamiento es “silencioso y poco escandaloso”. Es todo lo contrario a lo que hemos aprendido a través del cine y la televisión. Una persona que se ahoga lo hace sin gritar ni llamar la atención “porque lo que está tratando es de sobrevivir, de respirar. No tiene fuerzas para otra cosa”. De hecho, añade, “cuando las personas relatan el ahogamiento de un familiar o de un amigo suelen decir lo mismo: ‘No pidió ayuda’”. Por ello, recuerda la importancia de la vigilancia constante y sin distracciones tanto de mayores como de pequeños.

¿Qué hacer al ver que una persona se está ahogando?

Si vemos a alguien que se está ahogando, la recomendación del experto es resistir el impulso de lanzarse a ayudarle y lanzarle algo con lo que pueda flotar. En las piscinas, playas, ríos y pantalanes suele haber aros salvavidas, pero si estamos en un sitio donde no hay nada, sirve cualquier objeto que pueda flotar, como una tabla de paddle surf o una nevera de corcho.

Inmediatamente después, hay que avisar a los servicios de emergencias. “Si no somos profesionales y no tenemos una competencia acuática adecuada, nunca debemos intentar un rescate, porque lo que puede ocurrir es que, en vez de haber un ahogado, haya dos o tres, como ha pasado recientemente”, insiste.

Ahora bien, es muy difícil que una madre o padre, un hermano o amigo cumpla esta regla en un momento de máxima tensión, cuando la vida de alguien a quien quiere está en riesgo. En ese caso, “debemos entrar con algo que nos permita mantenernos a flote hasta que venga alguien que nos pueda ayudar”, indica el experto. .

Si conseguimos salir del agua antes de que llegue la ayuda, añade, lo primero es hacer la reanimación cardiopulmonar, con compresiones y ventilaciones, es decir, con el boca a boca. “Esto es muy importante para la supervivencia del ahogado”, recalca. Es vital mantener este ejercicio hasta que lleguen los servicios de emergencia.

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