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Un pueblo de Zaragoza con mil habitantes consigue que 400 vecinos salgan a la fresca: “Cuando nos unimos, hasta los planes más sencillos se convierten en algo especial”

El consistorio se plantea consolidar la convocatoria como un evento anual tras comprobar en que la respuesta vecinal superó ampliamente la asistencia prevista

Un grupo de mujeres tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)
Un grupo de mujeres tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)
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Gelsa, un municipio zaragozano con menos de mil habitantes censados, ha conseguido reunir a casi 400 vecinos para recuperar la costumbre de salir a la fresca (o al fresco), una escena tradicional de los pueblos españoles que se está perdiendo y que el Ayuntamiento quiere convertir en cita anual tras duplicar la previsión inicial en un municipio zaragozano de unos 960 empadronados.

La convocatoria partía de un objetivo concreto: sacar a la calle a 200 vecinos a la vez y darles un helado. Pero la respuesta vecinal obligó a rehacer la logística prevista, porque el consistorio había comprado 250 helados y tuvo que adquirir más al comprobar que la asistencia se acercaba a las 400 personas.

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Según El Heraldo de Aragón, la iniciativa nació de una conversación con los vecinos sobre las altas temperaturas del verano. La técnica de Cultura del Ayuntamiento de Gelsa, Silvia Romanillos, ha resumido al diario regional el resultado con una frase que condensa el alcance de la cita: “Convocamos a unos 200 vecinos y fuimos casi 400 en la calle”.

Un grupo de personas tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)
Un grupo de personas tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)

Con el doble de asistencia de la esperada, el Ayuntamiento ya se ha planteado repetir la experiencia el próximo verano. La prueba, concebida en principio para medir la respuesta del pueblo, ha despejado las dudas sobre su capacidad de convocatoria.

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Un refugio climático vecinal

La idea surgió al mirar hacia una práctica anterior a cualquier debate actual sobre refugios climáticos. Romanillos ha explicado al medio aragonés que en Gelsa identificaron en la propia calle una solución conocida desde hace generaciones: “El verdadero refugio climático de toda la vida ha sido salir a la fresca en el pueblo”.

Ese recuerdo seguía presente entre muchos vecinos. La imagen de abuelos, padres y nietos compartiendo las noches de verano, mientras los niños jugaban por las calles e incluso algunas familias cenaban fuera de casa, sirvió como punto de partida para recuperar una costumbre que no había desaparecido del todo, pero sí había perdido escala.

La publicación recoge que Romanillos ha descrito la situación actual como una versión reducida de aquella vida nocturna de pueblo. “Ahora se ven corrillos sueltos por las calles y poco más”, ha señalado la técnica municipal, que sitúa ahí el objetivo de la propuesta: volver a reunir a los vecinos y tratar de consolidar el hábito.

La organización también tuvo que ajustarse al calendario deportivo. El encuentro se reprogramó para evitar que coincidiera con un partido de España, que había alcanzado los cuartos de final, y una vez salvado ese cruce la respuesta superó con claridad las previsiones del consistorio.

España, un líder mundial en turismo, se enfrenta a un nuevo desafío: las olas de calor. Un estudio revela que los turistas que sufren temperaturas extremas son menos propensos a regresar, obligando al sector a adaptarse para no perder su atractivo.

La cita reunió a abuelos y niños en una misma calle

El valor de la iniciativa no se ha medido solo por la asistencia. Romanillos ha destacado su dimensión intergeneracional: para los vecinos de más edad, la cita activó recuerdos de infancia y juventud ligados a las noches de verano; para los más pequeños, en cambio, la experiencia tuvo un componente de novedad.

La técnica de Cultura ha relatado al diario cómo reaccionaron algunos niños ante la propuesta: “Decían: esto qué guay es, poder estar en la calle jugando con los amigos”. Esa respuesta, según ha explicado, resume el contraste entre quienes recuperaban una costumbre conocida y quienes la descubrían por primera vez.

Niños y mayores tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)
Niños y mayores tomando el fresco en Gelsa. (Ayuntamiento de Gelsa)

En la cuenta de Facebook del Ayuntamiento, el consistorio ha celebrado el resultado en términos de participación y ambiente vecinal. “El viernes nos juntamos para intentar batir un récord: reunir a 200 vecinos tomando la fresca a la vez y, de paso, compartir un helado. ¡Y vaya si lo logramos! ¡¡Sumamos casi 400 personas!!”.

Para Romanillos, la mezcla de memoria y descubrimiento explica buena parte del éxito de la convocatoria. La técnica lo ha resumido con otra idea central de la experiencia: “Fue una forma muy bonita también de establecer lazos de unión entre generaciones y entre vecinos”.

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