Comprar las entradas de tu cantante favorito puede ser un motivo de despido disciplinario: un abogado explica los motivos

Juanma Lorente alerta en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@juanmalorentelaboralista) sobre los riesgos legales de usar ordenadores de la empresa para gestiones personales durante las horas de trabajo

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Los logos de Live Nation ENtertainment y Ticketmaster. (Reuters/Dado Ruvic/Imagen de archivo)
Los logos de Live Nation ENtertainment y Ticketmaster. (Reuters/Dado Ruvic/Imagen de archivo)

En la era digital en la que el FOMO (miedo a perderse algo) nos puede, la música y los conciertos han llevado a miles de personas a vivir auténticas carreras de velocidad en internet para asegurarse un lugar en el evento de artistas como Aitana, Rosalía, Bad Bunny o La Oreja de Van Gogh. Sin embargo, lo que muchos consideran una práctica cotidiana y casi inocente, como entrar en la cola virtual para comprar entradas durante la jornada laboral, podría tener consecuencias legales graves. Según explica el abogado laboralista Juanma Lorente en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@juanmalorentelaboralista), estas acciones pueden incluso ser motivo de despido disciplinario si se realizan en horario de trabajo.

Lorente explica que el gestionar la compra de entradas mientras se está en la oficina o conectado a un ordenador de la empresa puede ser considerado como incumplimiento de las obligaciones laborales y, por ende, “es una razón de despido disciplinario”.

El especialista destaca que el problema surge principalmente por la simultaneidad con la jornada laboral. “Imagina que tú estás en tu jornada laboral y a las 12 h salen las entradas para Maluma. Y tú desde las 11.30 h te metes en la página para intentar coger entradas… Claro, si tú estás entrando en la cola virtual, esperando para ver cuándo te toca y, cuando te toca, entras como un poseso para coger las entradas. Tú durante ese tiempo no estás trabajando. Te pongas como te pongas, no estás trabajando”.

El riesgo de usar recursos de la empresa

El abogado subraya que la percepción del empleador juega un papel clave en este tipo de situaciones: “Si a tu jefe se le ocurre pasar por atrás y a tu jefe no le gusta Maluma y no entiende lo que estás haciendo, te puede sancionar o incluso te puede despedir, porque estás realizando otra actividad en tiempo de jornada laboral”.

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Además, Lorente advierte que “si el ordenador es de la empresa y solo se puede utilizar para fines profesionales, tu jefe se puede meter después en el historial para ver todo lo que has hecho esa mañana hasta que has comprado las entradas”.

Esto implica que, incluso si la compra de entradas parece un acto privado y rutinario, el uso de herramientas de la empresa para fines personales puede ser interpretado como un incumplimiento contractual, con consecuencias que van desde una amonestación hasta el despido sin derecho a indemnización.

La falsa sensación de impunidad

El fenómeno no es menor. Las “colas virtuales” para conciertos de artistas populares, como indica Lorente, suelen ser extremadamente rápidas: “No sé qué pasa con las entradas, pero se agotan todas, de todos los conciertos, en media hora”. Esto genera que muchos trabajadores sientan la necesidad de estar pendientes de su dispositivo durante la jornada laboral, aumentando el riesgo de sanciones en caso de supervisión.

Lorente matiza que no todas las situaciones son iguales: “Aunque lo haga todo el mundo, cuidadín, porque no es cualquier cosa y puedes salir sin indemnización del trabajo”. La advertencia subraya la importancia de la prudencia: mientras que muchos empleados podrían pensar que pequeñas distracciones o gestiones personales son tolerables, la realidad jurídica puede ser mucho más estricta.