Los reyes de Bélgica se van de escapada por Madrid entre churros y porras: comienzan la Semana Santa sin sus hijos

Los monarcas del país europeo disfrutan junto a otra pareja del Madrid de los Austrias y de los churros de San Ginés

Guardar
El rey Felipe y la reina Matilde de Bélgica llegan a un almuerzo ofrecido por el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr, en marzo de 2026. (NTB/Heiko Junge vía REUTERS).
El rey Felipe y la reina Matilde de Bélgica llegan a un almuerzo ofrecido por el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr, en marzo de 2026. (NTB/Heiko Junge vía REUTERS).

Los reyes de Bélgica, Felipe de Bélgica y Matilde de Bélgica, han elegido Madrid como destino para disfrutar de unos días de descanso coincidiendo con el inicio de la Semana Santa. Lejos de actos oficiales y protocolos, los monarcas han optado por un plan sencillo y muy castizo que no ha pasado desapercibido: un paseo por el centro histórico de la capital y una parada en una de sus chocolaterías más emblemáticas.

Según ha informado Paloma Barrientos en Vanitatis, la visita ha tenido lugar en pleno corazón del Madrid de los Austrias, donde la pareja real se ha dejado ver con total naturalidad. Además, su ruta ha incluido una parada en la conocida Chocolatería San Ginés, un establecimiento con más de un siglo de historia que se ha convertido en parada obligatoria tanto para turistas como para madrileños.

Su llegada, poco antes del mediodía, no contó con despliegues llamativos ni reservas especiales. De hecho, según ha informado, el equipo de seguridad —compuesto por varios escoltas— revisó discretamente el local minutos antes, pero la intención fue en todo momento mantener un perfil bajo. Incluso pidieron a los clientes que reconocieron a los monarcas que evitaran hacer fotografías para preservar la privacidad del momento.

Acompañados por otra pareja, Felipe y Matilde se sentaron como dos clientes más y disfrutaron de un desayuno tardío muy tradicional: chocolate caliente, churros y también porras, una de las variantes más populares de este clásico dulce español. Tras la pausa gastronómica, abandonaron el local caminando tranquilamente hasta la zona de la plaza de la Ópera, donde les esperaban los vehículos oficiales.

La chocolatería San Ginés
La chocolatería San Ginés, en Madrid (web de San Ginés)

La presencia de los reyes belgas en la capital española no es algo puntual. La vinculación de la familia real con España viene de lejos, en parte por la figura de la reina Fabiola, de origen español, que dejó una huella emocional duradera. Desde entonces, las visitas privadas al país han sido frecuentes, especialmente durante sus vacaciones.

Además, algunos miembros de la familia han mantenido una relación directa con España en los últimos años. Es el caso del príncipe Emmanuel, hijo de los monarcas, que residió temporalmente en Zaragoza para completar su formación académica y deportiva, reforzando así ese vínculo con el país.

Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica junto a sus tres hijos, los príncipes Manuel y Gabriel y la princesa Leonor, en la catedral de Santiago de Compostela (Instagram / @belgianroyalpalace)
Los reyes Felipe y Matilde de Bélgica junto a sus tres hijos, los príncipes Manuel y Gabriel y la princesa Leonor, en la catedral de Santiago de Compostela (Instagram / @belgianroyalpalace)

Visita de Estado en Noruega

Antes de su escapada a Madrid, los reyes de Bélgica llevaron a cabo un viaje oficial a Noruega en un contexto especialmente delicado para la monarquía del país escandinavo. Invitados por los reyes Harald V y Sonia, la visita sirvió para reforzar los lazos entre ambas naciones en ámbitos como la cooperación económica, la defensa y la cultura.

El programa incluyó actos solemnes como la bienvenida oficial en el Palacio Real de Oslo, encuentros institucionales y un emotivo homenaje en la fortaleza de Akershus, donde el monarca belga depositó una corona en memoria de los caídos en la Segunda Guerra Mundial. La agenda culminó con una cena de gala que reunió a representantes destacados de la sociedad noruega y belga, escenificando la estrecha relación entre ambas casas reales.

Sin embargo, el viaje estuvo cargado de mucha tensión social por el contexto actual de la monarquía noruega, marcada por el juicio del hijastro del príncipe Haakon, Marius Borg, y la relación con Epstein y el complicado estado de salud de su mujer, la princesa Mette-Marit.