Lagarde avisa de que el BCE podría subir tipos si la inflación se aleja del 2% por la guerra en Irán

Ante el riesgo de que el encarecimiento de la energía por el conflicto en Oriente Medio se traslade al nivel general de precios, el BCE augura posibles ajustes en su política monetaria

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La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha asegurado este miércoles que incluso una desviación “no demasiado persistente” del IPC de la zona euro del objetivo del 2% podría justificar un giro en la política monetaria europea. Aunque la institución comunitaria mantuvo sin alteraciones los tipos de interés en su última reunión, el conflicto en Irán y la consecuente subida de precios puede obligar al BCE a aumentar las tasas, según ha explicado Lagarde este miércoles durante un discurso en Fráncfort (Alemania).

La dirigente afirma que, aunque la política monetaria no puede reducir los precios de la energía directamente, el BCE tiene la responsabilidad de identificar cuándo los costes energéticos elevados se trasladan al resto de la economía “a través de efectos indirectos o de segunda ronda debido a las subidas salariales y de las expectativas de inflación”.

En caso de que se detecten señales de que el impacto energético se está integrando en la dinámica general de los precios, la institución evaluará la naturaleza, el tamaño y la persistencia de ese efecto antes de decidir cualquier ajuste en los tipos de interés. La respuesta ”dependerá de la intensidad y la duración del impacto y de cómo se propaga”, sostiene Lagarde.

Los escenarios previstos por el BCE

El BCE contempla varios escenarios según la evolución de los precios del gas y el petróleo y la duración de la guerra en Irán. En el escenario más favorable, el precio del petróleo se mantendría en torno a 90 dólares por barril y el del gas en 50 euros por megavatio/hora (MWh) en el segundo trimestre de 2026, con una posterior reducción. Si la situación se complica, los precios podrían alcanzar hasta 119 dólares por barril y 87 euros por MWh, mientras que la alternativa más grave sitúa el crudo en 145 dólares y el gas en 106 euros por MWh en esa misma fecha.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha cargado contra los promotores de la guerra de Irán que ha calificado como un "desastre absoluto" y ha cargado contra PP y Vox por, dice, contribuir al conflicto "con su apoyo o con su silencio". (Fuente: Congreso)

La inflación en 2026 variará notablemente según el contexto: la estimación central es del 2,6%, pero subiría al 3,5% en el escenario menos adverso y al 4,4% en el segundo. En el caso más grave, la inflación no volvería al 2% en 2027, como sí ocurriría en los otros dos supuestos, sino que escalaría hasta el 4,8%. El crecimiento económico también se resentiría, con una previsión del 0,4%, 0,6% o 0,9% para el año, dependiendo del desenlace.

El BCE actuará “con contundencia”

“Incluso un rebasamiento no demasiado persistente del objetivo de inflación del Banco Central Europeo debido a la actual crisis energética podría justificar un moderado endurecimiento de la política monetaria”, ha subrayado Lagarde en Fráncfort. Dejar ese desvío sin abordar, según la presidenta, podría resultar confuso para el público y poner en duda la función de reacción del banco.

El BCE se encuentra ahora atento a las señales que indiquen que el encarecimiento energético se integra en los precios de forma más generalizada. Lagarde ha afirmado que, si se prevé una desviación significativa y persistente del objetivo, la respuesta debe ser contundente y sostenida para evitar efectos de autorrefuerzo y el riesgo de desanclaje de las expectativas.

La experiencia pasada pesa en el ánimo de los responsables de política monetaria. Cuando la inflación alcanzó el 8,4% en la eurozona en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, el BCE fue criticado por actuar con retraso. Ahora, el banco considera que la situación actual difiere en varios aspectos: el encarecimiento del gas es menos acusado, el mercado laboral no está tan ajustado, y las políticas fiscales son más restrictivas. La presidenta del BCE recuerda también que los datos históricos muestran que la transmisión generalizada de los precios de la energía a la inflación general no es la norma.