Más de la mitad de los profesores y sanitarios están ‘quemados’: el desgaste profesional es estructural en Sanidad y Educación

La carga horaria excesiva y la inestabilidad laboral provocan un desgaste emocional elevado en estos trabajadores esenciales

Guardar
Una trabajadora de la salud,
Una trabajadora de la salud, visiblemente cansada y estresada, se toma un momento de descanso en una sala de hospital. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) ha presentado este viernes los resultados de su informe sobre bienestar laboral en España y ha evidenciado que más del 50% de los profesionales de salud y educación presentan síntomas del síndrome de desgaste profesional, también conocido como síndrome de burnout o trabajador quemado. El agotamiento emocional, la despersonalización o la sensación de baja realización personal se repiten en ambos sectores, poniendo en riesgo la salud de trabajadores esenciales.

El estudio ha contado con la participación de 231 sanitarios y 506 profesionales de la educación. Los resultados muestran que el 56% de los profesionales de la salud presentan indicios de desgaste profesional, frente al 58% de los educadores del país. Sentimientos de tristeza, enfado, ansiedad o soledad son frecuentes en ambas profesiones. Pese a ello, más de la mitad de quienes sufren burnout no recibe tratamiento.

El informe del IEPP asegura que hasta el 62% de estos síntomas se explican por variables organizativas, lo que muestra que el burnout no es un problema individual, sino un fenómeno directamente influido por el entorno profesional. “El bienestar laboral no puede depender únicamente de la capacidad individual de adaptación; requiere entornos que lo hagan posible. Sabemos qué factores lo explican y, por tanto, también cómo prevenirlo”, ha valorado Juan Nieto, coordinador del estudio.

Inestabilidad y sobreexplotación, causas del desgaste

Una educadora infantil visiblemente agotada.
Una educadora infantil visiblemente agotada. (Canva)

El síndrome de burnout es una enfermedad de riesgo laboral causada por un elevado nivel de estrés que se perpetúa en el tiempo. El agotamiento laboral provoca tanto problemas físicos como psicológicos, como fatiga crónica, dolores de cabeza, problemas digestivos, irritabilidad o falta de concentración, y aumenta el riesgo de depresión. El sector sanitario y el educativo son dos de los más afectados por ese síndrome, pues exige una implicación emocional significativa en las tareas diarias.

En el sector sanitario, la presión asistencial y la responsabilidad clínica vuelven a los profesionales especialmente vulnerables al agotamiento laboral. Según IEPP, cuatro de cada diez sanitarios presentan niveles altos de agotamiento emocional y uno de cada cuatro reporta niveles altos de despersonalización o cinismo. A su vez, casi la mitad de los trabajadores sanitarios no se siente realizado con su trabajo.

En educación, la gestión del aula, la carga administrativa y la responsabilidad pedagógica hacen que el personal docente sea más propenso al desgaste emocional. Los educadores encuestados por el IEPP reportaron niveles altos de agotamiento emocional (44%), despersonalización (33%) y una baja sensación de realización profesional (40%).

Entre los factores precipitantes, el IEPP destaca la inestabilidad laboral y los contratos precarios en la sanidad, donde proliferan los contratos temporales de corta duración, así como la carga horaria. Según el informe, los trabajadores con jornadas de más de 40 horas semanales presentan un mayor desgaste emocional. En sanidad, son los profesionales del Sistema Nacional de Salud quienes presentan niveles más elevados de burnout, en comparación con quienes trabajan en el sector privado o concertado.

En el sector de la educación, los autores ven también un componente de género: son las mujeres las que presentan niveles mayores de agotamiento emocional, con una brecha de 6 puntos con los hombres. En cambio, el profesorado de centros concertados es el que presenta un mayor agotamiento emocional y despersonalización, seguido de los centros públicos.

Para aliviar la situación, los autores recomiendan crear condiciones para que aparezcan experiencias agradables y reparadoras dentro del trabajo. Reconocer los logros individuales y de equipo, garantizar apoyo psicológico a los profesionales o proporcionar lugares de descanso y desconexión pueden ayudar a mejorar los síntomas del burnout.