Los problemas del portaaviones más grande del mundo: los tripulantes no tienen camas para dormir y hay 600 inodoros obstruidos

Todo comenzó con un incendio que dejó a 200 marineros heridos y desatendidos durante más de 30 horas

Guardar
The U.S. Navy aircraft carrier USS Gerald R. Ford  (Wikimedia Commons)
The U.S. Navy aircraft carrier USS Gerald R. Ford (Wikimedia Commons)

El USS Gerald R. Ford, el portaaviones más grande del mundo, atraviesa una crisis de condiciones a bordo que ha dejado a cientos de marineros sin camas y con 600 inodoros inutilizables. Después de permanecer más de nueve meses desplegado en el Mar Rojo en apoyo a operaciones militares contra Irán, el buque, de 337 metros de eslora y capaz de transportar más de 75 aeronaves militares, incluidos F-18 Super Hornet, ha sido trasladado de urgencia a Creta para afrontar reparaciones esenciales.

Sin estar vinculado con el combate, el portaaviones entró en crisis después de que se originase un incendio en la lavandería principal. “Más de 600 miembros de la tripulación perdieron sus literas y desde entonces han estado durmiendo en el suelo o sobre mesas”, aseguraban a medios estadounidenses. El incidente se prolongó durante más de 30 horas y dejó casi 200 marineros heridos, uno de los cuales requirió evacuación aérea, como ha informado Midilibre.

Este acontecimiento ha sido solo el inicio de una serie de dificultades que han afectado a la vida cotidiana y la moral de los 4.000 tripulantes del USS Gerald R. Ford. Los marineros han llegado a “sus límites”tanto física como mentalmente. Las quejas se han multiplicado los últimos meses, ya que el portaaviones no solo ha operado en el Mar Rojo, sino que previamente participó en maniobras en el Caribe durante la crisis con Venezuela.

El Gerald R Ford en construcción, año 2013 (Wikimedia Commons)
El Gerald R Ford en construcción, año 2013 (Wikimedia Commons)

“Obstrucciones frecuentes e inesperadas”

La duración del despliegue del USS Gerald R. Ford es algo bastante inusual, incluso para el estándar estadounidense. De hecho, si el buque permanece en operaciones más allá de mediados de abril, superará el récord de permanencia en el mar que ostenta el USS Abraham Lincoln desde la guerra de Vietnam, según datos de USNI News. Este hecho ha generado cuestionamientos en el ámbito político. El senador Mark Warner, vicepresidente del Comité de Inteligencia del Senado, difundió un comunicado en el que exponía que: “El Ford y su tripulación fueron llevados al límite tras casi un año en el mar, y están pagando las consecuencias de las imprudentes decisiones militares del presidente Donald Trump”.

A las dificultades para dormir se suman los persistentes problemas en el sistema de saneamiento. Hace unas semanas, una avería en el sistema de alcantarillado provocó la obstrucción de 600 inodoros. Debido a ello, se formaron largas filas de marineros esperando acceder a los pocos baños disponibles. En respuesta a toda la información que se ha filtrado, la Armada de Estados Unidos envió un comunicado a las familias donde indicaba: “La moral a bordo se mantiene alta, ya que los marineros comprenden la importancia de su misión”.

Gerald R. Ford navegando en 2017 (Wikimedia Commons)
Gerald R. Ford navegando en 2017 (Wikimedia Commons)

Sin embargo, estos problemas técnicos no suponen una novedad. Y es que un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos (GAO, por sus siglas en inglés) de 2020 ya advertía sobre “obstrucciones frecuentes e inesperadas” en el sistema sanitario del portaaviones, lo que obligaba a realizar limpiezas ácidas periódicas con un coste superior a 340.000 euros cada vez. La Armada ha reconocido estos problemas, aunque el mando del buque afirmó que “los incidentes de obstrucción de tuberías fueron resueltos rápidamente por personal capacitado en resolución de problemas e ingeniería, con un tiempo de inactividad mínimo”.

Pero lo que es indudable es que, tras nueve meses de operaciones intensas, la moral ha caído. La falta de descanso y las deficientes condiciones higiénicas dificultan el trabajo diario a bordo. Ahora, con el traslado de urgencia a Creta se busca aliviar la moral, así como permitir reparaciones estructurales para restablecer la operatividad completa del portaaviones.