Silvia Severino, psicóloga: “Esas tres cosas cambian cuando estás sanando emocionalmente”

El aprendizaje emocional no evita sufrir, pero ayuda a mantenerse lejos de quien lo provoca

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Una mujer sanando emocionalmente. (Freepik)
Una mujer sanando emocionalmente. (Freepik)

Sanar emocionalmente es un proceso profundo y, a menudo, silencioso. No siempre se percibe de forma inmediata, pero con el tiempo transforma de manera significativa la relación que una persona mantiene consigo misma y con quienes la rodean. A medida que se avanza en este camino, cambian las prioridades, la forma de gestionar los vínculos y la manera de cuidar el propio bienestar.

En este contexto, la psicóloga Silvia Severino ha compartido en un vídeo de TikTok tres señales claras que indican que una persona está comenzando a transitar ese camino de sanación emocional. Se trata de indicadores sutiles, pero poderosos, que reflejan un cambio interno real.

La primera señal es dejar de perseguir a quien no te elige. Según explica la especialista, cuando alguien empieza a sanar, abandona la necesidad de convencer a otros para que permanezcan a su lado. “Cuando sanas, ya no intentas convencer a nadie para que se quede contigo. Entiendes que quien quiere estar, simplemente está”, afirma. Este cambio implica reconocer el propio valor y aceptar que las relaciones deben basarse en la reciprocidad, no en el esfuerzo unilateral.

La segunda clave es aprender a poner límites sin culpa. En este punto del proceso, la persona deja de tolerar faltas de respeto, indiferencia o vínculos que aportan más dolor que bienestar. “Tu paz empieza a valer más que la aprobación de los demás”, señala Severino. Establecer límites deja de percibirse como un acto egoísta y pasa a entenderse como una forma necesaria de autocuidado y respeto personal.

Sanar emocionalmente no es algo
Sanar emocionalmente no es algo inmediato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera señal es que la tranquilidad deja de depender de los demás. A medida que se avanza en la sanación, el bienestar emocional deja de estar condicionado por la presencia, la atención o las decisiones de otra persona. En palabras de la psicóloga, “aprendes a sentirte bien contigo incluso estando sola”. Este aspecto refleja una mayor autonomía emocional y una conexión más sólida con uno mismo.

Sanar no significa dejar de sentir dolor, sino cambiar la forma en que se responde a él. Como concluye Severino, “sanar no implica que nunca vuelvas a sufrir, sino que ya no te quedas donde te lo causan”. Se trata, en esencia, de aprender a elegirse mejor.

¿Cómo sanar emocionalmente?

La sanación emocional es un proceso mediante el cual una persona identifica, enfrenta y transforma su dolor interno. No implica borrar el pasado, sino aceptarlo, comprenderlo y aprender de él para alcanzar una mayor paz interior, según explica Therapy Side. Este camino se apoya en varios principios fundamentales: reconocer la existencia de una herida emocional, trabajar activamente en ella y liberar el resentimiento asociado a experiencias dolorosas. Todo ello requiere tiempo, paciencia y un compromiso real con el propio bienestar.

Una mujer feliz por haber
Una mujer feliz por haber sanado y crecido emocionalmente. (Adobe Stock)

Cerrar una herida emocional no es un proceso inmediato, pero sí puede abordarse con herramientas que lo hagan más llevadero. Entre ellas destacan la escritura terapéutica, el mindfulness y la meditación, que ayudan a comprender y gestionar las emociones. Asimismo, acudir a terapia resulta clave para identificar y transformar patrones de pensamiento negativos, al tiempo que se aprende a establecer límites saludables. Por otro lado, la expresión artística se convierte en una vía eficaz para canalizar y liberar las emociones acumuladas.