Pablo Emilio Gutiérrez, psicólogo: “Como soy emocionalmente inteligente, puedo recibir comentarios dañinos y desearte lo mejor del mundo”

Según el Instituto Europeo de Psicología Positiva, la inteligencia emocional se basaría en la capacidad de identificar tanto tus propias emociones como las de los demás

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Qué es la inteligencia emocional
Qué es la inteligencia emocional (Pexels)

La inteligencia emocional es un concepto con el que no todo el mundo se ha familiarizado. De hecho, tal vez no conozcas que esta es una de las 8 tipos de inteligencias que existen. Según el Instituto Europeo de Psicología Positiva, esta se basaría en la capacidad de identificar tanto tus propias emociones como las de los demás. Este término, bautizado por John Mayer y Peter Salover en 1990, se relaciona además con el bienestar emocional, la autoestima y el pensamiento positivo.

En este sentido, el psicólogo cínico Pablo Emilio Gutiérrez (@pablotupsicologo) ha explicado a través de una publicación en TikTok lo que implica realmente contar con este tipo de inteligencia. Su reflexión ha nacido de un video publicado por otro usuario, en el que afirma: “Ser emocionalmente inteligente es saber por qué alguien te hizo daño y no así desearles lo mejor”, afirma.

El mismo joven expone que no le gusta “sentir empatía contigo, pero luego me pongo a pensar y recuerdo tu infancia. Viendo eso, ¿dónde se supone que voy a meter mi rabia? Tú la cagaste, pero de alguna forma yo estoy aquí validándote”, continúa. Ante sus palabras, el psicólogo clínico ha tenido la necesidad de exponer que “la inteligencia emocional no es algo que existe y este video muestra dos problemas principales”, sostiene Gutiérrez.

Pablo Emilio Gutiérrez explica lo
Pablo Emilio Gutiérrez explica lo que es ser emocionalmente inteligente (@pablotupsicologo)

“Yo puedo irme de ese espacio”

Según Pablo Emilio Gutiérrez, el video viralizado en la red social plantea una visión reduccionista del concepto. El especialista señala que “creo que más que nada él se está refiriendo a inteligencia emocional con ser empáticos y ser atentos, comprender cómo las experiencias y vivencias pasadas de la otra persona la están orientando a actuar como está actuando hoy”, comenta. Este enfoque terminaría siendo algo problemático en dos aspectos fundamentales, según el experto.

El primero estaría relacionado con la percepción de superioridad moral que puede derivarse de esa interpretación. “Como yo soy emocionalmente inteligente, puedo comprender y tolerar y recibir todos estos comentarios y yo simplemente desearte lo mejor del mundo”, expone con ironía. Así, si piensas que eres “emocionalmente inteligente, vivo con estos problemas porque cargo con todo lo que tú me dices y no hago nada al respecto”, sentencia.

Por otro lado, Gutiérrez subraya una clara falta de responsabilidad personal. “Y esto último me lleva al segundo problema. Con esto de ser emocionalmente inteligente, básicamente, lo que está haciendo es no hacerse responsable de sí mismo ni de la interacción que está teniendo”, explica. Y es que “en cierto punto, no importan las experiencias de la otra persona, sino lo que importa son las acciones que estás recibiendo”, continúa.

INTELIGENCIA EMOCIONAL

De este modo, el psicólogo clínico remarca la necesidad de que cada individuo atienda y gestione lo que sucede en la interacción con los demás: “Tengo que ver qué hago con lo que tú estás haciendo conmigo. Si estás actuando de una forma que me está lastimando, yo puedo irme de ese espacio, yo puedo evitar recibir esto que me está afectando”, expresa a sus seguidores. Así, el especialista deja ver que la inteligencia emocional no se limita a la empatía o la comprensión hacia el otro, sino que también implica un ejercicio activo de autocuidado y de manejo de los propios límites en los vínculos interpersonales.

En otras palabras: “Puedo hacerme responsable de la interacción”, afirma. Por lo que, “si lo que está haciendo la otra persona me está afectando y yo no quiero irme, necesito compartirle lo que me está afectando. Trabajar la interacción para que dejen de haber estas conductas en esta dinámica”, agrega. Al final, el psicólogo insiste en que el “ser empáticos y atentos no nos excluye de que tengamos que hacernos responsables de la interacción misma. Y si esto nos está permitiendo hacernos responsables de nosotros mismos”, concluye.