Manolín, 104 años, sobre su secreto para vivir tantos años: “Llevo jugando al ajedrez desde los 19 años”

Es un deporte con numerosos beneficios para nuestro cerebro

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Montaje de Infobae en el
Montaje de Infobae en el que aparece Manolín.

La fórmula de la inmortalidad es uno de los temas con los que la humanidad ha fantaseado a lo largo de los siglos. Lo cierto es que, a pesar de los numerosos avances tecnológicos que ha habido durante los últimos años, la vida eterna sigue siendo una utopía.

Sin embargo, hay quienes consiguen vivir mucho más tiempo que la media, y un claro ejemplo de ello es Manolín. A sus 104 años, sigue siendo una persona plena y capaz de mantener una conversación fluida con cualquiera.

Aunque es evidente que para llegar a esta edad con tal desparpajo es imprescindible seguir una vida saludable, Manolín considera que el ajedrez tiene gran parte de la culpa. En uno de los últimos vídeos que ha subido el doctor Manuel de la Peña a su cuenta de TikTok (@doctormanueldelapena), Manolo confiesa la importancia de este deporte en su vida. “Llevo jugando al ajedrez desde cuando estaba estudiando, a los 19 o 20 años”, explica Manolín en el vídeo.

Para él, el ajedrez es, ante todo, una herramienta para mantener la mente despierta. “Es un ejercicio mental muy bueno. Igual que el ejercicio físico fortalece los músculos, esto yo creo que ayuda”, afirma en el vídeo.

Además, no habla desde la teoría, sino desde la experiencia, ya que asegura haber participado en numerosos torneos e incluso haberse enfrentado y ganado a rivales de gran nivel.

Los beneficios del ajedrez para la mente y la salud

El ajedrez está considerado por numerosos expertos como un gimnasio mental. Diversas investigaciones han demostrado que su práctica habitual tiene efectos positivos en distintas funciones cognitivas, especialmente en la memoria y la capacidad de concentración.

Durante una partida, el jugador debe recordar movimientos previos, analizar múltiples posibilidades y anticiparse a las decisiones del rival, lo que fortalece tanto la memoria a corto como a largo plazo.

Otro de los grandes beneficios del ajedrez es su impacto en la capacidad de razonamiento y resolución de problemas. Cada jugada plantea un desafío que obliga a evaluar opciones, calcular riesgos y tomar decisiones estratégicas.

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Este tipo de pensamiento no solo resulta útil en el tablero, sino también en la vida cotidiana, donde constantemente se deben analizar situaciones y elegir entre distintas alternativas. Asimismo, el ajedrez contribuye a mejorar la concentración y la resistencia mental. En un contexto en el que las distracciones son constantes, este juego exige mantener la atención durante largos periodos de tiempo.

Por otra parte, también se ha relacionado con la prevención del deterioro cognitivo. Investigaciones señalan que las personas mayores que realizan actividades intelectualmente estimulantes, como el ajedrez, tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas como la demencia.

Además, el ajedrez mejora la disciplina y la constancia, ya que requiere entrenamiento, análisis y dedicación para mejorar con el tiempo. También estimula la creatividad, al obligar a buscar soluciones diferentes ante cada partida. Este componente estratégico convierte cada encuentro en un reto único que impulsa la capacidad de adaptación.