Las fugas de metano del principal proveedor de gas de España pone en peligro la continuidad del suministro nacional

En 2025, la cuota de gas argelino importado por el Estado español se ha situado en el 34,57%

Guardar
Imagen de archivo de una
Imagen de archivo de una fuga de metano en un pozo petrolífero (Europa Press)

Argelia se ha consolidado como el mayor proveedor de gas fósil al Estado español, asumiendo un papel central en el suministro energético nacional durante la última década. Según la cuarta entrega de la serie de informes de la red Gas No es Solución, el país norteafricano ha destacado como el sexto Estado con mayores volúmenes de quema de gas en antorcha a nivel mundial, y el gas argelino ha supuesto el 38,69% del total de importaciones españolas.

El informe documenta que Sonatrach, la empresa estatal argelina, ha sido responsable de alrededor del 80% de la quema de gas en antorcha en Argelia. La “quema de gas en antorcha” consiste en eliminar el gas asociado a la extracción de petróleo; un método habitual derivado de problemas económicos, técnicos o de seguridad que hacen compleja su captación y reutilización.

Aunque relativamente seguro para la gestión operativa, este procedimiento tiene un coste ambiental elevado, ya que la combustión del metano genera dióxido de carbono y, debido a la ineficiencia del proceso, parte del metano -gas con un poder de calentamiento global 86 veces superior al CO2 durante sus primeros 20 años- también se libera a la atmósfera.

El documento recuerda que Argelia ha encabezado el suministro de metano al sistema energético español en prácticamente todos los ejercicios entre 2004 y 2025, salvo en 2022, año en el que Estados Unidos ocupó temporalmente la primera posición. En 2025, la cuota de gas argelino importado por España se ha situado en el 34,57%.

Solo Italia supera a España en la compra de este hidrocarburo argelino, lo que sitúa al Estado español en la cuarta posición mundial en el índice de países importadores de gas procedente de quemas en antorcha (Imported Flare Gas Index 2024). El análisis destaca que Naturgy, Iberdrola y Endesa controlan casi 19.000 de los 26.000 megavatios de potencia de centrales de ciclo combinado en España, instalaciones que usan metano como base para la generación de electricidad.

Mientras los municipios con centrales nucleares reciben fondos por su impacto, la mayor parte de la energía renovable se genera en zonas rurales que no reciben compensación.

Qué consecuencias ambientales y sociales tiene el gas argelino importado por España

El estudio de la red Gas No es Solución alerta de la profunda dependencia de los combustibles fósiles en el sistema energético argelino, con el gas responsable de hasta el 99% de la generación eléctrica en 2023. Según los autores, este modelo, bajo control de Sonatrach, limita cualquier intento de avanzar hacia una transición energética sostenible en Argelia.

Además, subraya una “escasa ambición climática” por parte del Gobierno argelino, que solo ha presentado uno de los dos NDC previstos en el Acuerdo de París y mantiene su apuesta por la ampliación de los hidrocarburos como eje económico. En 2025, aunque Argelia ha elaborado un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático, Gas No es Solución califica la acción de mitigación como “claramente insuficiente”.

Una de las preocupaciones principales es la quema de gas en antorcha, intensificada en 2024, cuando Sonatrach ha acaparado cerca del 80% de este proceso a nivel nacional. Según Ecologistas en Acción, las fugas de metano detectadas vía satélite en Argelia han aumentado en un 240% entre 2024 y 2025.

El campo de Hassi R’Mel, punto clave de producción y origen del gas que llega a Almería a través del gasoducto Medgaz, está catalogado como “súperemisor”, con algunas emisiones individuales que han superado las 40 toneladas de metano por hora. Para la red Gas No es Solución, “el Estado español es responsable de estas emisiones importadas”, dado su volumen de compras y la exigencia de la normativa europea de actuar conjuntamente para reducir este impacto.

FOTO DE ARCHIVO. Una vista
FOTO DE ARCHIVO. Una vista general muestra el campo de gas Hassi R'mel de la empresa estatal de energía argelina Sonatrach, Argelia. 16 de octubre de 2018. REUTERS/Lamine Chikhi

La dimensión política, histórica y social del suministro gasista argelino

El informe señala que las infraestructuras gasistas entre Argelia y España tienen un profundo arraigo histórico, con el primer envío marítimo en 1974 a la regasificadora de Barcelona y el posterior despliegue de gasoductos: primero el Magreb-Europa en 1996 (Argelia–Marruecos–España), reemplazado por el Medgaz en 2011, que conecta Argelia directamente con Almería. Desde noviembre de 2021, el tránsito se limita al Medgaz y a barcos metaneros, tras la finalización del contrato del gasoducto Magreb-Europa por el desencuentro diplomático entre Argelia y Marruecos.

La estructura de propiedad del gasoducto Medgaz está repartida entre Sonatrach (51%) y Medina Partnership (49%), esta última participada en partes iguales por Naturgy y BlackRock. Naturgy financió el refuerzo de su participación mediante un préstamo sindicado, gestionado en noviembre de 2019 por entidades europeas como Banco Santander, ING, Banca IMI y Natixis.

El documento dedica atención específica al impacto del fracking. La técnica se legalizó en Argelia en 2013 y, en 2025, el Gobierno ha activado negociaciones con ExxonMobil y Chevron para reanudar la explotación de yacimientos no convencionales, según el informe. Ecologistas en Acción advierte de los riesgos que esto implica en un país azotado por sequías y que, entre 2020 y 2022, figuró entre los diez con mayor estrés hídrico, con repercusiones sobre la agricultura y el acceso a agua potable.

Las consecencias sociales del modelo gasista también están documentadas en el informe. En 2015, el rechazo al fracking generó movilizaciones masivas en el Sáhara argelino, que resultaron reprimidas por las autoridades. En 2024, de nuevo, han estallado protestas en Tiaret a raíz de la escasez de agua. El movimiento Hirak de 2019, impulsando demandas de mayor democracia, fue respondido con un endurecimiento de la represión, que persiste hasta el presente.