Estos 7 hábitos fortalecen tu memoria después de los 40 años, según un doctor

“Olvidar nombres o perder objetos no es normal del envejecimiento”, aclara el médico

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Estos 7 hábitos fortalecen tu
Estos 7 hábitos fortalecen tu memoria después de los 40 años. (Shutterstock)

La preocupación por la pérdida de memoria a partir de los cuarenta años es cada vez más frecuente. Sin embargo, muchos de los olvidos cotidianos no se deben necesariamente al envejecimiento, sino a hábitos que pueden modificarse.

El médico y divulgador en redes sociales Rodrigo Arteaga lo explica con claridad en uno de sus vídeos: “Olvidar nombres, repetir cosas o perder objetos no es normal del envejecimiento. Suele ser efecto de hábitos corregibles”.

A partir de esta idea, el especialista ha compartido una lista de siete hábitos cotidianos que, según explica, pueden ayudar a fortalecer la memoria y mantener el cerebro activo después de los 40 años.

Hablar a diario sin usar el móvil

El primer consejo se centra en recuperar el valor de la conversación directa. “Habla a diario sin móvil. Al menos 10 o 20 minutos al día habla con alguien cara a cara o por llamada, pero sin pantallas”, explica Arteaga.

Según el médico, conversar implica varias funciones cognitivas al mismo tiempo: “Conversar exige escuchar, procesar, recordar y responder. Eso activa lenguaje, atención y recuperación de recuerdos”.

Dos personas mayores de 40
Dos personas mayores de 40 hablando. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Leer al menos veinte minutos al día

La lectura es otro de los pilares para entrenar la mente. Arteaga recomienda leer al menos 20 minutos diarios sin distracciones, ya que este hábito fortalece una función clave del cerebro: la memoria de trabajo.

“La lectura sostenida entrena la memoria de trabajo, que mantiene y manipula la información en el momento”, explica. Esto ayuda a seguir ideas, comprender textos complejos y mantener el hilo de conversaciones o tareas.

Una mujer leyendo en el
Una mujer leyendo en el jardín de su casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Comer pescado graso dos veces por semana

La alimentación también influye en la salud cerebral. El especialista aconseja incorporar pescado graso al menos dos veces por semana. “Pueden ser sardinas o salmón. Sus omega 3 forman parte de las membranas neuronales y facilitan la comunicación entre neuronas”, afirma. Estos ácidos grasos son componentes esenciales para el funcionamiento de las células del cerebro.

Salmón a la plancha, acompañado
Salmón a la plancha, acompañado de arroz blanco y vegetales al vapor. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Caminar al menos 30 minutos diarios

El ejercicio físico moderado es otro de los hábitos clave para cuidar la memoria. Arteaga recomienda caminar al menos 30 minutos al día, incluso si se divide en varios momentos de la jornada.

“Pueden ser en bloques de diez minutos. El movimiento aumenta el flujo sanguíneo cerebral y el BDNF, una proteína que apoya las conexiones neuronales”, explica.

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Evitar desayunos basados solo en harinas o jugos

El médico también advierte sobre los efectos de ciertos alimentos en la concentración. “Evita que la primera comida del día sean solo harinas, panes o jugos”, señala. Según explica, las subidas y bajadas bruscas de azúcar pueden afectar la energía mental y la capacidad de concentración.

Desayuno saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Desayuno saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Incluir proteínas en la primera comida

En lugar de un desayuno basado en carbohidratos simples, Arteaga sugiere incorporar alimentos ricos en proteínas. “Incluye proteína en tu primera comida. Huevos, pollo, yogur griego o legumbres aportan aminoácidos para los neurotransmisores ligados a la atención y el enfoque”, explica.

Los neurotransmisores son fundamentales para la comunicación entre las neuronas y el funcionamiento cognitivo.

Filete a la parrilla con
Filete a la parrilla con patatas y espárragos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir entre siete y nueve horas

El descanso adecuado es el último de los hábitos mencionados por el especialista. “Duerme de siete a nueve horas con horario regular. La memoria se consolida en el sueño profundo”, afirma Arteaga.

Dormir poco o mantener horarios muy irregulares, añade, reduce los ciclos de sueño profundo, lo que puede dificultar que lo aprendido durante el día se fije correctamente en la memoria.

Se aconseja dormir entre siete
Se aconseja dormir entre siete y nueve horas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pequeños hábitos con impacto en el cerebro

Para el médico, la clave no está en soluciones complejas, sino en cambios cotidianos sostenidos en el tiempo. Conversar más, leer, moverse con regularidad, cuidar la alimentación y respetar el descanso forman parte de un conjunto de prácticas que pueden ayudar a mantener la mente activa con el paso de los años.