Cae un grupo criminal que robó dos cajeros en Granada con la técnica de ‘paleta de pizzero’, introduciendo explosivos por las ranuras de billetes

En total han sido detenidas seis personas, a los que se vincula con otros siete robos cometidos en diferentes comunidades autónomas

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Los detenidos sustrajeron más de 140.000 euros en dos asaltos cometidos en cajeros de la provincia de Granada. Han sido detenidas seis personas. A dos de los detenidos se les vincula con otros siete robos con fuerza en cajeros automáticos cometidos en las localidades de Burgos, Guadalajara, Valladolid, Albacete, Toledo y Cuenca. Se ha incautado un arma de fuego, 1.700 euros, 1,9 kilos de bellotas de hachís y dos pinzas de excarcelación profesionales.

La Guardia Civil, en colaboración con la Policía Nacional, ha detenido a seis personas pertenecientes a un grupo criminal que se dedicaba al robo en cajeros automáticos utilizando la técnica conocida como ‘paleta del pizzero’, consistente en la utilización de cargas explosivas para robar los cajeros. A dos de los detenidos, se les vincula con otros siete robos con fuerza en cajeros automáticos cometidos en las localidades de Burgos, Guadalajara, Valladolid, Albacete, Toledo y Cuenca.

La investigación comenzó después de que se llevaran a cabo dos robos en cajeros automáticos durante una misma noche en junio de 2024. Uno de los robos se cometió en localidad de Santa Fe y otro en la capital granadina. En los dos robos, los autores introdujeron cargas explosivas en la ranura de dispensación de los billetes para acceder, tras la detonación, a los cajetines interiores del dinero. Solamente en estos dos robos, sustrajeron más de 140.000 euros.

Las primeras pesquisas apuntaron rapidamente a que los autores de estos robos estaban vinculados a otros cometidos en diversas provincias.

Vivían en Madrid y Valencia

Los integrantes del grupo criminal tenían fijada su residencia en Madrid y Valencia, y se desplazaban desde estas ciudades hasta las provincias donde cometían los robos en los cajeros. Para cometer los robos, sustraían previamente vehículos que posteriormente utilizaban para perpetrar los robos, abandonándolos tras la obtención del botín.

Actuaban con el rostro cubierto y regresaban inmediatamente a sus lugares de residencia. “El carácter itinerante del grupo criminal, el uso de vehículos robados y las medidas de seguridad que adoptaban para dificultar su identificación incrementaron la complejidad de la investigación”, destacan desde la Guardia Civil.

Los ladrones durante uno de
Los ladrones durante uno de los robos (Guardia Civil)

Una vez identificados todos los integrantes de la organización, se procedió de manera simultánea a la detención de tres personas en Madrid y tres en Valencia como presuntos autores de los robos en cajeros. En los registros practicados se han incautado un arma de fuego, 1700 euros y 1,9 kilogramos de bellotas de hachís y dos pinzas de excarcelación profesionales.

La operación ha sido llevada a cabo por la Policía Judicial de la Guardia Civil en Granada en colaboración con la UDEV Central de la Policía Nacional.

La ‘paleta de pizzero’

La técnica conocida como ‘paleta del pizzero’, también denominada en el ámbito policial como pizza slide, es un método de robo a cajeros automáticos basado en la introducción de un artefacto explosivo a través de la ranura por la que se dispensan los billetes. El nombre hace referencia a la herramienta que utilizan los delincuentes para colocar la carga en el interior del cajero: una varilla o barra metálica que recuerda a la pala con la que los pizzeros introducen las pizzas en el horno.

El sistema consiste en introducir un pequeño dispositivo explosivo artesanal, conocido entre los propios delincuentes como ‘pizza’, en el interior del cajero automático. Este artefacto suele estar compuesto por un contenedor metálico plano o una pequeña “petaca” rellena de pólvora pirotécnica prensada u otros compuestos explosivos. La carga se fija a una varilla o barra larga que permite deslizarla por el hueco dispensador de billetes hasta situarla en el interior del mecanismo que contiene el dinero.

Uno de los detenidos escoltado
Uno de los detenidos escoltado por los agentes (Guardia Civil)

Una vez colocado el artefacto, los autores se alejan unos metros y lo detonan mediante un sistema de iniciación conectado por cable o mediante un detonador preparado previamente. La explosión fractura la estructura metálica del cajero y permite acceder a los cajetines donde se almacenan los billetes, que los delincuentes recogen rápidamente antes de huir del lugar.

La potencia de estas cargas, aunque de fabricación artesanal, puede provocar importantes daños tanto en el propio cajero como en el edificio en el que se encuentra instalado. En algunos casos, las explosiones han afectado incluso a la estructura de las sucursales o locales comerciales donde se ubican los dispositivos, lo que incrementa el riesgo para las personas y eleva la gravedad penal de este tipo de robos, que pueden llegar a considerarse delitos de estragos además de robo con fuerza.