Estas son las frutas que puede comer tu perro, según los expertos

Los veterinarios coinciden en que algunas frutas pueden ser el premio saludable ideal para los perros, siempre que se sigan las tres reglas de oro

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Estas son las frutas que
Estas son las frutas que puede comer tu perro. (iStock)

Los perros se están convirtiendo en parte indispensable de la familia, si todavía no lo son, y en esa convivencia tan estrecha conviene recordar que, aunque sean animales omnívoros, su capacidad para digerir ciertos alimentos tiene límites. En este sentido, no todas las frutas que pueblan nuestra frutería son inofensivas para nuestros canes. Algunas pueden provocarle desde una simple indigestión hasta una insuficiencia renal grave o, en los casos más graves, la muerte. Por ello, conocer qué frutas puede comer y cuáles no es una responsabilidad para los dueños.

Expertos en nutrición veterinaria coinciden en que las frutas pueden incorporarse a la dieta canina como complemento o premio ocasional, pero nunca como alimento principal. Además, hay que respetar las tres reglas de oro: retirar siempre huesos, semillas y cáscaras; ofrecer porciones pequeñas; e introducir cada fruta nueva de forma gradual para detectar posibles intolerancias.

Así, la manzana encabeza todas las listas veterinarias. Aporta vitaminas A, C, E y K, es baja en grasa y su contenido en fibra la convierte en un excelente snack. Por su parte, el melón y la sandía, sin semilla y cáscara, son perfectos para el verano dado su alta composición de agua. Los arándanos, repletos de antioxidantes, protegen al sistema cardiovascular y favorecen la salud cognitiva. Y la papaya, con su enzima, mejora la digestión de proteínas. La piña aporta minerales como el calcio o el zinc y el plátano es rico en potasio, aunque conviene dárselo más moderadamente dado su alto contenido en azúcar.

Las manzanas son la mejor
Las manzanas son la mejor fruta para los perros.(iStock)

Las frutas prohibidas

Las uvas y las pasas son quizás el mayor peligro oculto en cualquier cocina. Incluso una cantidad ínfima puede desencadenar un fallo renal en ciertas razas. Lo más alarmante es que la ciencia veterinaria todavía no ha identificado cuál es la sustancia responsable, lo que hace imposible establecer una dosis segura. La única respuesta posible es la prohibición absoluta.

Por otro lado, el aguacate contiene una toxina que provoca vómitos, diarrea y, en casos graves, daños cardíacos. Si un perro ingiere su pulpa, debe ser vigilado las próximas 48 horas y acudir al veterinario ante cualquier síntoma. Las cerezas entrañan un peligro diferente: el hueso libera cianuro al masticarse, un veneno que el organismo canino no puede procesar. Los cítricos en exceso (limón, naranja, pomelo) pueden causar malestar digestivo debido a su alta acidez y contenido en azúcares.

La sandia es muy biena
La sandia es muy biena en verano. (iStock)

Cómo introducir la fruta correctamente

La razón detrás de la moderación es la fructosa. Un consumo excesivo puede derivar en aumento de peso, problemas dentales y predisposición a la diabetes. Las frutas no deben superar el 10% de la dieta diaria del perro.

Para incorporarlas correctamente, introduce una fruta nueva cada vez y espera de 24 a 48 horas para detectar reacciones. Si aparece diarrea, retírala del menú. Ofrécelas siempre lavadas, peladas cuando corresponda, sin semillas ni huesos, y cortadas en piezas adecuadas al tamaño del animal.

Ante cualquier sospecha de ingestión de una fruta tóxica, no esperes a que aparezcan síntomas (algunos tardan días en manifestarse) y contacta con el veterinario de inmediato. La rapidez en la actuación puede marcar la diferencia entre una recuperación completa y un daño irreversible.