Nacen los primeros polluelos de lechuza en el Bioparc de Valencia: así son las dos crías de Tyto alba

Las crías nacieron el 3 de marzo, Día Mundial de la Vida Silvestre, avanzando en la misión de reintroducirlas en el área periurbana de Valencia

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Los primeros polluelos de lechuza
Los primeros polluelos de lechuza que han nacido en el BIOPARC de Valencia (BIOPARC)

El Bioparc valenciano está en camino de cumplir otro de sus objetivos: “Reintroducir la carismática lechuza en el área periurbana de Valencia”, anuncian en su web. Al parecer, hace dos días, el 3 de marzo, la Fundación recibió a los nuevos polluelos, coincidiendo justo con el Día Mundial de la Vida Silvestre. Asimismo, el equipo ha compartido imágenes inéditas de las dos primeras crías de Tyto alba.

Su nacimiento es especialmente relevante porque se enmarca en un convenio entre la Fundación Bioparc y la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación de la Generalitat Valenciana. Con ello, se busca contribuir a la recuperación de especies catalogadas como "vulnerables“, entre ellas la lechuza común, que figura en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada. El plan contempla, así, la cría controlada y el óptimo desarrollo de animales que en el futuro podrán ser liberados en el entorno natural valenciano.

Pese a que “desde Naciones Unidas nos recuerdan que la intervención humana en aspectos medioambientales suele relacionarse con consecuencias negativas”, el Bioparc ha enfatizado que “no siempre es así y España es un ejemplo de cómo ‘hacer bien las cosas’”. Y es que, con su estrategia, se incluye la creación de instalaciones específicas capaces de albergar hasta cinco parejas reproductoras de lechuzas.

Los primeros polluelos de lechuza
Los primeros polluelos de lechuza EN UNA INCUBADORA en el BIOPARC de Valencia (BIOPARC)

Estas estructuras han sido diseñadas para favorecer el desarrollo de los animales bajo supervisión científica, con un sistema de cámaras que permite observar los nidos y reducir al mínimo el contacto humano. Además, el equipo ha confirmado que “los progenitores están atendiendo correctamente las puestas y alimentando a los que van naciendo”. Así, garantizan su seguridad, pero también que desarrollen comportamientos naturales.

Un plan “bajo estrictos conocimientos científicos”

Pese a las advertencias de la ONU que mantienen la importancia de que la intervención humana en el medio ambiente se base en criterios científicos y éticos. Desde el Bioparc de Valencia se recuerda que con sus métodos han logrado “la extraordinaria recuperación del lince ibérico o el quebrantahuesos”, que “son motivo de orgullo”. Pero esto se ha podido llevar a cabo solo “bajo estrictos conocimientos científicos”. Así, el caso de la lechuza común refuerza este mensaje, según el parque valenciano, que subraya el valor de las actuaciones responsables y sostenidas a medio y largo plazo.

Los primeros polluelos de lechuza
Los primeros polluelos de lechuza EN UNA INCUBADORA en el BIOPARC de Valencia (BIOPARC)

La conservación de la lechuza común (Tyto alba) tiene un impacto directo en el equilibrio de los ecosistemas locales. Como predador natural, esta especie contribuye eficazmente al control de plagas de roedores. Y es que, según datos de la Fundación Bioparc, una sola lechuza puede llegar a cazar cerca de 1.000 roedores al año. Por lo que una pareja con un polluelo podría eliminar hasta 3.000 ejemplares de estos animales anualmente.

El protocolo de cría controlada establece que los polluelos permanezcan aproximadamente treinta días en las instalaciones bajo máxima observación. Las cámaras instaladas permiten al personal seguir el desarrollo de los animales y documentar el proceso sin alterar su comportamiento. De esta forma, solo se procederá a la manipulación directa cuando se detecten necesidades veterinarias, siguiendo las directrices del convenio con la administración autonómica.

Cómo se distribuye la lechuza común en España

La lechuza común, única especie de la familia Tytonidae en Europa, tiene una amplia distribución en España, aunque su presencia es desigual según la región. Esta rapaz nocturna ocupa la mayor parte del territorio peninsular, las Islas Baleares, los enclaves norteafricanos y las islas Canarias centrales y occidentales, donde se identifica la subespecie alba.

Los primeros polluelos de lechuza
Los primeros polluelos de lechuza que han nacido en el BIOPARC de Valencia (BIOPARC)

Mientras que en el archipiélago canario oriental, en islas como Fuerteventura y Lanzarote, habita la subespecie gracilirostris, exclusiva de ese entorno. Además, la subespecie guttata también se reproduce en la península ibérica. Aunque la lechuza común se encuentra bien repartida, resulta escasa en zonas montañosas y en áreas áridas del sureste. Tradicionalmente, era habitual en entornos rurales, cortijos, caseríos y hasta en ciudades, donde ocupaba los márgenes urbanos y cementerios, según SEO/BirdLife.

Sin embargo, en las últimas décadas, su población ha disminuido de forma notable. Factores como el uso intensivo de pesticidas y rodenticidas, la transformación del medio rural, la pérdida de lugares de nidificación y los atropellos en carretera han impactado en el número de ejemplares. Si bien la lechuza común se considera prácticamente cosmopolita y falta solo en zonas extremadamente frías o áridas, en España su futuro depende de la conservación de hábitats adecuados y de la reducción de amenazas asociadas a las actividades humanas.