El colegio modernista de Gaudí en Barcelona donde estudió Rigoberta Bandini: con influencias neogóticas y a diez minutos de unos grandes jardines

Se trata del Col·legi de les Teresianes, situado en la antigua localidad de San Gervasio de Cassolas. La construcción se realizó entre 1888 y 1890 y destaca por el uso intensivo del ladrillo y sus formas rectilíneas

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El Col·legi de les Teresianes,
El Col·legi de les Teresianes, en el que estudió Rigoberta Bandini. (Montaje Infobae)

Los Premios Goya vuelven este 28 de febrero a Barcelona y contarán (además de con el gallego Luis Tosar) con la catalana más moderna y popular como presentadora: Rigoberta Bandini. La cantante, que adora su tierra, juega en casa, en la ciudad que la vio crecer. Ya han pasado seis años desde que subía a los escenarios con el uniforme de su colegio y cantaba Too many drugs. Este aspecto llamaba la atención. Bien uniformada, con la faldita, el polo y sin ocultar que, pese a sus ideas progresistas y su feminismo en el que nos invita a todas a sacarnos las tetas y bailar con los pechos al aire, su infancia estuvo marcada por un colegio concertado y religioso. Y es de esto de lo que va este artículo. Porque no se trata de cualquier centro, no. Sino de un edificio que obra del arquitecto modernista Antoni Gaudí.

Se trata del Col·legi de les Teresianes (Colegio de las Teresianas), situado en la antigua localidad de San Gervasio de Cassolas, actualmente integrada al distrito de Sarriá-San Gervasio en Barcelona. El edificio se encuentra en la calle Ganduxer número 85 y fue proyectado por san Enrique de Ossó con el objetivo de albergar un colegio y el convento de la Congregación de Religiosas Teresianas, congregación que él mismo fundó. La construcción se realizó entre 1888 y 1890 y destaca por el uso intensivo del ladrillo y sus formas rectilíneas que evocan la silueta de un castillo.

La obra corresponde al período neogótico de Gaudí, cuando el arquitecto adoptó referencias del arte gótico medieval y las reinterpretó con un enfoque propio, buscando optimizar las soluciones estructurales. El neogótico, impulsado por los estudios de Viollet-le-Duc, alcanzó notable popularidad en ese tiempo. Gaudí profundizó en el estudio del gótico catalán, balear, rosellonés, leonés y castellano, y concluyó que se trataba de un estilo incompleto. En sus proyectos, evitó el uso de contrafuertes mediante superficies regladas y eliminó elementos decorativos excesivos como cresterías y calados.

Interior del Col·legi de les
Interior del Col·legi de les Teresianes. (Portal Gaudí)

En la capital catalana conviven dos realidades: la imagen más visible y turística, y una Barcelona oculta, con lugares que escapan al itinerario convencional y que invitan a descubrir sus secretos. National Geographic ha destacado que existen rutas alternativas que conducen a esos espacios invisibles, donde reposan estatuas olvidadas o por los que discurren circuitos de agua subterráneos. Precisamente, uno de esos enclaves representa el punto de partida de la historia de Paula Ribó.

El colegio se erige como un claro ejemplo de modernismo catalán, con marcada influencia neogótica y mudéjar. La fachada, coronada por almenas, incorpora símbolos con guiños humorísticos, como el birrete doctoral que alude a Santa Teresa. La atmósfera interior se caracteriza por la amplitud de la luz natural y unos pasillos en los que el silencio parece haber sido cuidadosamente concebido.

Desde las calles del colegio hasta la Barcelona más desconocida

El recorrido que parte del Col·legi de les Teresianes invita a abandonar la perspectiva monumentalista para explorar la Barcelona-jardín. Viajes National Geographic describe cómo, en tan solo diez minutos de paseo, es posible llegar a los Jardins de la Tamarita, un espacio de tranquilidad diseñado por Nicolau M. Rubió i Tudurí en 1919, en torno a una casa noucentista que perteneció a Alfredo Mata. El diseño paisajístico alterna zonas de orden geométrico y áreas más silvestres, logrando crear un refugio frente al bullicio urbano.

Los jardines de la Tamarita
Los jardines de la Tamarita son un vivo ejemplo de jardín privado asimilado como espacio y patrimonio público. (Barcelona.cat)

Siguiendo este itinerario, la Avinguda del Tibidabo se presenta como un auténtico compendio del modernismo residencial de la ciudad. La vía, nacida en 1897 por impulso del doctor Andreu, se caracteriza por la sucesión de mansiones y jardines que han conservado su atmósfera original de principios del siglo XX. Entre los puntos más notables, la revista de viajes menciona La Rotonda —antiguo Hotel Metropolitan de 1906—, la Casa Roviralta (apodada el Frare Blanc), la Casa Muley-Afid —construida en 1911 por encargo de un sultán marroquí exiliado al arquitecto Puig i Cadafalch— y la Casa Evarist Arnús (El Pinar), obra de Enric Sagnier, que destaca por su carácter neogótico y su aspecto de castillo iluminado al anochecer.

Vivir Sarrià-Sant Gervasi como un vecino

La propuesta de Viajes National Geographic invita a adentrarse en el distrito de Sarrià–Sant Gervasi para experimentar la vida cotidiana que se respira lejos del centro de la ciudad. La Plaça de Sarrià, que fue el corazón del antiguo municipio, conserva aún hoy un ambiente de barrio animado por terrazas y el ritmo pausado de los vecinos. Desde allí se accede fácilmente al Mercat de Sarrià, un mercado tradicional que mantiene la costumbre de la compra diaria y cuenta con puestos que ofrecen talleres y degustaciones, ideales para improvisar un aperitivo.

La oferta de la zona no se limita solo a los alimentos frescos o a la historia de la plaza; se sugiere completar la experiencia con una visita a los bares del barrio, disfrutar de las vistas desde el mirador de Turó del Putxet o asistir a una sesión de cine en los Mooby Balmes. De este modo, propicia redescubrir una Barcelona cotidiana y secreta, muy distinta a la imagen oficial de la ciudad.