Los potentes cuadricópteros baratos con los que Ucrania ya neutraliza el 30% de las amenazas áereas del ejército ruso

Pueden alcanzar los 370 kilómetros por hora y son la mejor respuesta a una cada vez mayor presión del enemigo, con drones más sofisticados en ataques masivos

Guardar
Tropas vuelan drones con cuatro
Tropas vuelan drones con cuatro hélices en un ejercicio. (Reuters/Liesa Johannssen)

Ucrania ya destruye el 30% de las amenazas aéreas del ejército ruso interceptadas sobre su territorio mediante drones, asegura el coronel Yuriy Cherevashenka en una declaración difundida por la fuerza aérea ucraniana. El dato señala un salto en la capacidad defensiva y un avance en el uso de tecnología asequible en el conflicto. A finales de 2024, Ucrania aceleró el desarrollo de drones interceptores como respuesta directa al incremento de ataques con drones por parte de Rusia. Ese diciembre, fuentes oficiales ucranianas comunicaron que la producción ya había alcanzado las 950 unidades diarias.

Estos drones han sido optimizados y su efectividad ya tumba una de cada tres amenazas. Son vehículos capaces de alcanzar velocidades de hasta 185 kilómetros por hora. No obstante, el coronel Cherevashenka subraya que la pericia de los pilotos resulta crucial para derribar estos objetivos: deben detectar el dron, interceptar su trayectoria y dirigir el propio dron contra el aparato enemigo en segundos críticos. Una parte significativa de los interceptores son cuadracópteros, con cuatro hélices, con un diseño que prioriza la velocidad, capaces de superar los 370 kilómetros por hora.

Militares ucranianos preparan un dron
Militares ucranianos preparan un dron de combate Vampire antes de sobrevolar posiciones de tropas rusas. (Reuters)

350 ataques cada día

Cherevashenka explica que Rusia ha incorporado inteligencia artificial para optimizar las trayectorias de sus drones Shahed -de fabricación iraní-, empleando además redes de malla para su guiado y coordinación en el aire. Desde comienzos de este año, las autoridades ucranianas denuncian que unidades rusas accedían regularmente a redes Starlink a través de terminales adquiridos en el mercado negro, usando la conexión para guiar drones ofensivos. Esta situación llevó a SpaceX a restringir el servicio sobre la zona de guerra, limitando el acceso únicamente a terminales incluidas en la lista blanca oficial aprobada por el gobierno de Ucrania.

Estas semanas, las unidades ucranianas se enfrentan a un nivel de presión sin precedentes: de preocuparse por 350 ataques de drones Shahed al mes, lo habitual ya son 350 cada día, según Cherevashenka. Rusia tiene capacidad para lanzar miles de drones de largo alcance cada mes y en ocasiones ha concentrado más de 800 aparatos en una sola noche sobre territorio ucraniano. Frente a esto, muchos de los drones interceptores empleados por Ucrania utilizan un diseño de cuadracóptero, priorizando la adaptación a la amenaza frente a la sofisticación rusa, que ha diversificado sus cabezas explosivas de manera significativa en comparación con los primeros ataques de 2022.

Cuatro años de guerra

Mientras Volodímir Zelensky sigue reuniéndose con Donald Trump en busca del fin de la guerra, el conflicto continúa cuando acaban de cumplirse cuatro años desde el inicio del conflicto. Los servicios de Inteligencia del Reino Unido señalan que “la mayoría” de los hombres del ejército de tierra ruso que participaron en la invasión en aquel entonces ya no ocupan sus puestos, lo que obliga a Moscú a depender de un gran número de efectivos con escasa preparación para sostener el pulso. Según esta fuente, Rusia se encuentra en un proceso de reestructuración. Se cifra en un 1,2 millones el número de muertos y heridos en sus filas.

El mayor conflicto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial deja también 15.000 civiles muertos y 5,9 millones de desplazados. Es el coste humano de la ocupación de Rusia de un 19,4% del territorio ucraniano, según cálculos proporcionados por un grupo de expertos con sede en Washington a la agencia Associated Press. Antes de la invasión total de Rusia, esta controlaba casi el 7%, incluida Crimea y partes de las regiones de Donetsk y Lugansk.