El expríncipe Andrés permanece en “arresto domiciliario” tras su detención y bajo vigilancia permanente

La vida actual del hermano de Carlos III está marcada por salidas limitadas y visitas sujetas a aprobación previa

Guardar
El expríncipe Andrés en una
El expríncipe Andrés en una imagen de archivo. (Europa Press)

La vida del expríncipe Andrés ha dado un giro radical desde su detención el pasado 19 de febrero. Alejado por completo del foco público, el hermano del rey Carlos III permanece instalado en Wood Farm, la vivienda situada dentro del Sandringham Estate que se ha convertido en su refugio provisional y, según describen varios medios británicos, en el epicentro de una rutina marcada por la vigilancia y la restricción de movimientos.

Su arresto por parte de la policía de Thames Valley supuso una escena inédita en la historia reciente de la familia real británica. Tras ser trasladado a la comisaría de Aylsham, en Norfolk, el exduque de York fue interrogado durante once horas.

Las imágenes captadas durante aquel desplazamiento, en las que se le veía visiblemente afectado, reflejaron el impacto de una situación que ha condicionado por completo su día a día posterior. Desde entonces, su presencia pública ha sido inexistente.

Andrés Mountbatten Windsor tras su
Andrés Mountbatten Windsor tras su paso por la cárcel. (REUTERS/Phil Noble)

Movilidad limitada y salidas bajo supervisión

Aunque no existe una orden judicial formal que le impida abandonar su residencia, la prensa británica describe el contexto actual como una situación de control casi permanente. The Mirror señala que Andrés estaría sometido a un régimen de vigilancia constante dentro del perímetro de Sandringham.

Según fuentes citadas por el diario, sus desplazamientos estarían sujetos a autorización previa. No podría abandonar el recinto sin consentimiento ni hacerlo en solitario, mientras que cualquier visita debería ser comunicada y aprobada con antelación. Un escenario que, sin ser técnicamente un arresto domiciliario, sí dibuja una cotidianidad fuertemente condicionada.

Fotografía de archivo del expríncipe
Fotografía de archivo del expríncipe Andrés. (EFE/ Will Oliver)

El control alcanzaría incluso el ámbito de las comunicaciones que, según deslizan las mismas informaciones, estarían siendo monitorizadas.

Wood Farm: discreción frente al pasado palaciego

El contraste entre su actual residencia y su antigua vida resulta evidente. Wood Farm, una casa de dimensiones contenidas y carácter marcadamente funcional, poco tiene que ver con Royal Lodge, la extensa mansión de Windsor que fue su hogar durante más de dos décadas.

La vivienda dentro de Sandringham dispone de cinco habitaciones y un entorno pensado históricamente para la privacidad. Protegida por cámaras de seguridad y una valla perimetral instalada recientemente, la propiedad refuerza el hermetismo que rodea ahora al expríncipe.

Vista aérea de Wood Farm.
Vista aérea de Wood Farm. (Planet Labs PBC/Handout via REUTERS)

Este cambio de escenario no solo implica una reducción de espacio, sino también de estilo de vida. La estructura de personal se ha simplificado notablemente. Según The Mirror, Carlos III habría facilitado un pequeño equipo doméstico para cubrir sus necesidades básicas. Sin embargo, algunas fuentes apuntan que su función va más allá de la asistencia cotidiana, actuando también como un discreto dispositivo de supervisión.

La estancia en Wood Farm no sería definitiva. Se prevé que Andrés se traslade próximamente a Marsh Farm, otra propiedad dentro del mismo complejo, una vez concluyan las renovaciones necesarias. Este futuro movimiento reforzaría la idea de una etapa transitoria en medio de una situación personal y judicial todavía cargada de incógnitas.

El exduque de York, el príncipe Andrés, enfrenta a la justicia tras ser arrestado. La operación se produce después de la publicación de documentos que lo vinculan con la red de Jeffrey Epstein y sugieren que pudo compartir información sensible del gobierno británico.

En los días previos a su salida de Windsor, Andrés aún fue fotografiado realizando actividades cotidianas como montar a caballo en los alrededores de Royal Lodge. Sin embargo, esas escenas desaparecieron progresivamente conforme aumentaban las informaciones relacionadas con su situación legal y su vinculación con Jeffrey Epstein.