La acogedora casa de Sandra Golpe en Madrid: luz natural, estilo minimalista y su mayor refugio

La presentadora de los ‘Informativos Antena 3′ vive junto a su hijo y su perrita en su hogar en Madrid

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Sandra Golpe presenta 'Antena 3
Sandra Golpe presenta 'Antena 3 Noticias'

Con una sólida trayectoria en televisión y convertida en uno de los rostros más reconocibles de los informativos en España, Sandra Golpe ha logrado ganarse la confianza del público de Antena 3 gracias a su rigor y cercanía. Sin embargo, más allá del plató y del ritmo frenético de la actualidad, la periodista encuentra su verdadero equilibrio en un espacio mucho más personal: su hogar en Madrid, concebido como un refugio de calma y desconexión.

La vivienda, moderna y amplia, responde a una estética muy definida: luminosa, funcional y acogedora. Un lugar donde predominan las líneas limpias y los materiales naturales, y que comparte con su hijo, David, y su perrita Nina, protagonista indiscutible de la casa. Aunque la presentadora mantiene un perfil discreto en lo personal, en ocasiones ha dejado ver algunos rincones de su día a día, mostrando una casa pensada para disfrutar de los pequeños placeres cotidianos.

Nada más cruzar el umbral, la sensación de amplitud es inmediata. Un pasillo bañado por la luz conduce hasta el corazón de la vivienda: un gran salón-comedor donde se concentra la vida familiar. Este espacio refleja con claridad la filosofía de su propietaria: equilibrio entre elegancia y sencillez. Las paredes en tonos claros contrastan con muebles en gamas más oscuras, como marrones o grises, creando un ambiente sereno y sofisticado.

Sandra Golpe en su casa
Sandra Golpe en su casa de Madrid (INSTAGRAM).

El salón está presidido por un gran sofá, concebido para el descanso tras largas jornadas de trabajo. A su lado, un sillón adicional amplía la zona de estar, pensado tanto para recibir visitas como para disfrutar de momentos de lectura o desconexión. En el centro, una mesa de madera maciza aporta calidez y refuerza esa sensación de hogar vivido, lejos de artificios.

La decoración huye de excesos. Plantas naturales, cojines en tonos suaves y algunos elementos textiles aportan color sin romper la armonía visual. La iluminación, cuidadosamente elegida, es tenue y envolvente, lo que contribuye a generar un ambiente relajado, casi íntimo. Todo está dispuesto para invitar a bajar el ritmo, algo esencial en una profesión marcada por la inmediatez.

Sandra Golpe en su casa
Sandra Golpe en su casa de Madrid (INSTAGRAM).

El amplio espacio también está pensado para convivir con mascotas. Nina, su perrita, cuenta con su propio rincón dentro del salón, con cama y juguetes, integrados en la estética general de la vivienda. Este detalle no solo revela la importancia de los animales en su vida, sino también una concepción práctica del hogar, adaptado a la convivencia diaria.

Otro de los rasgos distintivos de la casa es la presencia del arte. Lejos de recargar las paredes, la periodista opta por piezas seleccionadas que aportan personalidad y un aire contemporáneo. Cuadros y composiciones visuales rompen la uniformidad cromática y añaden carácter a los distintos espacios, sin perder la coherencia estética del conjunto.

Sandra Golpe en su casa
Sandra Golpe en su casa de Madrid (INSTAGRAM).

Un lugar donde relajarse

El resto de la vivienda mantiene esta misma línea. En el baño, por ejemplo, vuelve a imponerse la combinación de tonos neutros y materiales nobles. El mármol, los acabados en madera y los detalles en gris configuran un espacio funcional pero elegante. Un gran espejo y un amplio lavabo, donde organiza sus productos de cuidado personal, completan una estancia pensada tanto para la practicidad como para el confort.

Más allá de lo decorativo, su casa representa también una extensión de su manera de entender la vida. Tras más de dos décadas frente a las cámaras, Golpe ha aprendido a valorar la importancia de tener un espacio propio donde desconectar. Tal y como ha reconocido en alguna ocasión, la intensidad del trabajo informativo obliga a encontrar momentos de pausa, aunque admite que “desconectar del todo es complicado”.