La oruga procesionaria empieza a bajar del pino: por qué es tan peligrosa y qué hacer si se entra en contacto con ella

Este insecto provoca urticaria en humanos y puede ser mortal para las mascotas

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Este insecto provoca graves reacciones
Este insecto provoca graves reacciones alérgicas. (Montaje Infobae)

La sucesión de borrascas de febrero no ha logrado frenar a la oruga procesionaria. Tras un mes de lluvias intensas, viento y frío, este insecto ha comenzado su descenso desde los pinos y ha hecho activar las alertas en varias comunidades autónomas, especialmente en las regiones con temperaturas más altas.

Por el momento, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) ha confirmado la detección de la oruga procesionaria en zonas de Murcia y Castellón. Pero con la llegada de la primavera empezarán a aparecer por toda España. Durante el invierno, la oruga crea sus refugios en las copas de los pinos y, a partir de finales de febrero, comienza su ‘procesión’ por el tronco del árbol, hasta llegar al suelo, donde se entierran para después emerger como mariposas.

El problema es que estas orugas, denonimadas Thaumetopoea pityocampa, provocan graves reacciones alérgicas tanto en personas como en mascotas. Es especialmente peligrosa para los perros: el mero contacto con estos insectos les provoca daños importantes en la piel, los ojos, la lengua... que incluso pueden ser letales.

500.000 pelos urticantes

Grupo de orugas procesionarias. (Canva)
Grupo de orugas procesionarias. (Canva)

Si las orugas procesionarias son tan peligrosas no es porque busquen atacar, sino por su mera apariencia. Su cuerpo está cubierto de unos 500.000 pelos urticantes que contienen thaumatopina, una toxina altamente irritante que puede mantener su efecto hasta un año después de haber sido expulsados y arrastrados por el viento.

En seres humanos, estos pelos provocan fuerte picor, inflamación e irritación en la zona de contacto. En los casos más graves, que ocurren con el contacto directo o si se ingieren los pelos del insecto, las personas pueden llegar a sufrir un shock anafiláctico. Los síntomas son especialmente acusados en niños.

Sin embargo, son los perros los que corren verdadero peligro. El contacto con la oruga les provoca en cuestión de minutos hinchazón, irritación y úlceras. En caso de morder o comerse la procesionaria, la situación es mucho más grave: los perros pueden sufrir necrosis en la lengua, un shock anafiláctico y, sin la atención veterinaria necesaria, la muerte.

Cómo protegerse de la oruga procesionaria

Las autoridades trabajan cada año para controlar la población de oruga procesionaria, que no solo es peligrosa para la población, sino que causa daños en la fauna y la flora local. La procesionaria del pino está considerada como el defoliador más importantes de los pinares mediterráneos y causa daños sobre las masas forestales, por lo que cada año se actúa para reducir sus efectos negativos en el ambiente.

Pero la oruga nunca se elimina del todo y, pese a los controles, sigue presente. Por ello, se recomienda evitar pasear por zonas boscosas donde haya pinos infestados, especialmente entre los meses de febrero y abril. Ante el avistamiento de una procesionaria de pino, se recomienda evitar el contacto con las manos desnudas, para evitar posibles reacciones alérgicas. En caso de contacto, hay que lavar la zona con abundante agua fría y aplicar lociones calmantes. Es importante no rascar ni frotar la zona, pues pueden extenderse los pelos urticantes. Si siguen clavados, deben retirarse con unas pinzas.

Si un perro entra en contacto con la oruga, síntomas de hinchazón en la boca y la lengua, un babeo excesivo, irritaciones visibles en la piel o los ojos, dificultad para respirar, fiebre, vómitos y malestar general nos alertarán de que hay peligro. Ante estos signos, es vital alejarse de la zona y acudir inmediatamente al veterinario. Mientras tanto, se debe lavar la zona afectada, ya sea la piel o la boca, con agua templada o suelo fisiológico, pero sin frotar, ya que se corre el riesgo de esparcir los pelos tóxicos. Hay que evitar que el perro se lama la zona afectada.