Un abogado comparte las dos preguntas más repetidas en el tribunal médico para solicitar una pensión por incapacidad permanente

El experto del derecho laboral señala que, durante el trámite de reconocimiento, pueden aparecer estas cuestiones que sirven para medir la autonomía y conocer la autopercepción de mejoría

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Un trabajador de baja médica
Un trabajador de baja médica habla con su médico en consulta (Montaje Infobae con imágenes de @leyesconsebas / TikTok y Canva)

Acudir al tribunal médico para solicitar una pensión por incapacidad permanente implica afrontar un proceso en el que ciertas preguntas se repiten con frecuencia. Esta prestación, destinada a cubrir la pérdida de ingresos que sufre un trabajador cuando por enfermedad o accidente ve reducida o anulada su capacidad laboral, conlleva una serie de pasos complejos y uno de los menos llevaderos es la valoración de los sanitarios. Lo advierte Sebas, el abogado que gestiona el conocido perfil Leyes con Sebas en TikTok, que en una de sus últimas publicaciones da a conocer las dos preguntas más comunes a la hora de llevar a cabo este trámite.

Uno de los aspectos esenciales que recalca el letrado es aunque haya patrones constantes en el cuestionario, no implica que haya un listado concretro de pregustas. Así, subraya que “esto no significa, evidentemente, que te las vayan a hacer sí o sí, sino que son muy comunes, muy repetidas y lo vemos a diario, que se van repitiendo en uno y otro cliente”, aclara para quienes se enfrentan por primera vez a esta valoración médica.

Ausencia o presencia de un acopañante, una medida de autonomía

La primera pregunta recurrente que realiza un tribunal médico es sencilla pero tiene muchas implicaciones. Es directa: “¿Has venido solo o acompañado?”. Según Sebas, esta interrogante cumple varias funciones, pues no solo busca saber quién acompaña al paciente, sino que explora dimensiones como la autonomía. “Esta pregunta va a responder varias otras al mismo tiempo, como cuál es tu movilidad, si realmente te puedes valer por ti mismo”, indica

Autopercepción de mejoría

Después, la otra consulta habitual aborda la propia percepción de la persona sobre su proceso de recuperación: “¿Crees que con el paso del tiempo te has mejorado o que puedes mejorar?”. Frente a esto, el especialista destaca la importancia de la honestidad. “Tienes que decir, como siempre, la verdad”, dice, y añade que es clave “responder si realmente te ves capacitado para trabajar a largo plazo, si crees que estás mejorando o no. No responder por quedar bien y responder cosas que no son ciertas”.

Qué es la incapacidad permanente: cómo pedir la pensión, que enfermedades otorgan la ayuda y cuánto dinero se cobra.

Los cuatro grados de incapacidad

El propósito de esta ayuda es suplir la falta de ingresos debido a la incapacidad para desempeñar un trabajo. Su concesión no requiere de una edad específica para su solicitud, aunque es fundamental haber contribuido a la Seguridad Social por un periodo mínimo, salvo en casos derivados de accidentes laborales o enfermedades de carácter profesional. Existen cuatro grados que dependen de la gravedad y la afectación del accidente o la enfermedad:

  • Incapacidad Permanente Parcial: Reduce la capacidad laboral en al menos un 33%, pero permite seguir realizando otras tareas.
  • Incapacidad Permanente Total: Impide al trabajador ejercer su profesión habitual, aunque le permite dedicarse a otra diferente.
  • Incapacidad Permanente Absoluta: Inhabilita al trabajador para realizar cualquier tipo de actividad laboral.
  • Gran Invalidez: Requiere que el trabajador reciba asistencia de otra persona para realizar las actividades diarias.

Esta subvención es revisable. Esto quiere decir, que al cabo de un tiempo, el caso se puede evaluar para comprobar si se ha producido una mejora o deterioro en la condición del beneficiario. Esta revisión, responsabilidad de la Seguridad Social, se suele realizar cada dos años y puede resultar en modificaciones de la prestación o incluso en su extinción.